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Sánchez ante la OTAN: firma una cosa, dice otra y mete a España en una guerra con Trump

Esta ambigüedad no es nueva. Sánchez ha convertido la contradicción en una seña de su liderazgo, priorizando su imagen sobre los intereses nacionales

Pedro Sánchez posa junto al primer ministro de Países Bajos, Dick Schoof, y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte.

Pedro Sánchez posa junto al primer ministro de Países Bajos, Dick Schoof, y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte.Eric Lalmand

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La cumbre de la OTAN en La Haya ha dejado en evidencia la incoherencia de Pedro Sánchez, que parece incapaz de alinear sus acciones con sus palabras. En la cumbre, Sánchez firmó en nombre de España la declaración conjunta que compromete a los aliados a elevar el gasto en defensa al 5% del PIB para 2035, un objetivo impulsado por Donald Trump. Sin embargo, en su rueda de prensa final, el presidente español insistió en que España mantendría su gasto en un 2,1%, negando que el compromiso del 5% sea vinculante. Este doble juego no solo confunde a los aliados, sino que coloca a España en una posición vulnerable frente a Estados Unidos.

La postura de Sánchez, que firma acuerdos internacionales mientras proclama lo contrario, ha irritado a Trump, quien, según dijo con rotundidad, está considerando medidas comerciales contra España. En concreto habló de doblar los aranceles que pagan nuestras empresas cuando exportan a EEUU. En un momento de tensiones globales, con la OTAN reforzando su unidad frente a desafíos estratégicos, la actitud de Sánchez resulta incomprensible. Mientras los aliados buscan cohesión, el presidente español opta por un tacticismo político que le permite presumir ante su electorado de un supuesto desafío a Trump, sin asumir las consecuencias de sus decisiones.

Esta ambigüedad no es nueva. Sánchez ha convertido la contradicción en una seña de su liderazgo, priorizando su imagen sobre los intereses nacionales. Negarse a cumplir claramente los compromisos de la OTAN debilita la credibilidad de España en la alianza y pone en riesgo nuestra seguridad y economía. Una guerra comercial con Estados Unidos sería devastadora para sectores como las exportaciones, el turismo y la inversión extranjera.

Con su doble discurso en La Haya, Sánchez no solo ha enfadado a Trump, sino que ha expuesto a España a represalias que podrían costarnos caro. La incoherencia de su política exterior nos pasa factura, y el precio lo pagaremos todos.

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