la mirilla
Semana de chapuzas para Sánchez

Salvador Illa y Oriol Junqueras, reunidos el pasado mes de febrero.
Apenas ha logrado salir con vida del último escándalo —ese que huele a Cerdán y cloaca— y ya tiene que abrir la caja para sus socios. ERC y PNV han hecho cola en la ventanilla de La Moncloa. Toca cobrar por sostener al sobreviviente.
Los independentistas catalanes exigen la gestión total del IRPF desde 2026. Total, nada. Ni dependencia, ni mejor sanidad, ni vivienda social: lo prioritario para Junqueras es que el Estado se borre del mapa fiscal catalán. La “financiación singular” que Salvador Illa bendice con sonrisa institucional y que huele a cupo catalán.
Y mientras el socialismo se traga el sapo catalán, el PNV tampoco se queda corto. El martes, Sánchez se sienta con el nuevo lehendakari vasco. Le piden el traspaso de la Seguridad Social. También más euskera, más competencias y más dinero. Siempre más. Porque saben que Sánchez cede antes de que le saluden.
La legislatura sigue, sí. Pero a qué precio. Esto va a golpe de talonario. Y llegarán más. Cataluña y País Vasco ya no negocian, facturan por sus chapuzas para salvar al mandamás socialista.
En el PSOE se encienden las alarmas. Pero sin levantar demasiado la voz. Porque nadie quiere ser señalado por el dedo de un líder que ya no lidera, solo aguanta. Aquello de “primero España, luego el PSOE”, Sánchez lo ha cambiado: primero él, luego el poder y, si queda algo, después España.
A. M. BEAUMONT