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La realidad de la inmigración en Andalucía

Cartel de Vox Almería que pregunta '¿Qué Almería quieres?', enfrentando a una mujer con burka a una sin burka.

Cartel de Vox Almería que pregunta '¿Qué Almería quieres?', enfrentando a una mujer con burka a una sin burka.

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Como cada verano y ante la falta de noticias, la inmigración salta a las páginas de los periódicos nacionales, como modo escandaloso o como hecho que altera a la sociedad por la manera de contar la llegada de pateras o ciertos altercados que no pasan de ser de orden público, pero que se convierten en portadas nacionales desde la exageración o, para en ocasiones, generar un clima de tensión innecesario.

Eso ha sucedido este año nuevamente a consecuencia de los sucesos acaecidos en la localidad murciana de Torre Pacheco, la llegada de una patera a la playa granadina de Castell Ferro o por ese deleznable cartel que una formación política ha colocado en la localidad almeriense de El Ejido, que además de insultante, refleja una falsa realidad del Poniente de Almería, conocido como el “Mar de Plástico” ( invernaderos).

Aunque no soy andaluz, mi residencia en una de las ciudades del Poniente de Almería, concretamente en Roquetas de Mar hace 20 años, me hacen conocer la realidad de cómo es la inmigración en toda la provincia. Los problemas que le genera a la provincia más joven en población hasta el punto de que en apenas 20 años Roquetas de Mar ha pasado de tener 35 mil habitantes a ser la octava ciudad andaluza por delante de Jaén capital, seguida muy de cerca por El Ejido, residiendo en ambas ciudades un total de 119 nacionalidades y pasando claramente de los 108 mil habitantes censados en cada una, aunque la realidad nos dice que la población real se acerca a los 140 mil habitantes a lo largo de todo el año.

Tanto Roquetas de Mar como El Ejido tienen una economía mixta entre la agricultura intensiva bajo plástico, el turismo y el transporte de mercancías por carretera que les hace ser una de las zonas económicas más importantes de Andalucía. Tienen una capacidad exportadora de 12 mil millones de euros al año y tener el liderazgo de lo que se llama “la huerta de Europa” por la cantidad de países que son receptores de los exquisitos productos almerienses apreciados por su calidad.

Si retrocedemos 20 años desde la actualidad, nos encontramos que la aprobación de la Ley de Extranjería aprobada por el ministro Caldera, abrió las puertas a la presencia de trabajadores extranjeros en España, lo que se acogió positivamente en la zona, dado que los agricultores, que comenzaron los cultivos intensivos en plástico desde 1973, se quejaban de que los locales, no querían trabajar en sus explotaciones y clamaban por tener mano de obra para llegar a lo que hoy día es la agricultura almeriense.

Desde entonces hasta la fecha, cada año, desde mayo hasta octubre, decenas, más bien centenares de pateras, han llegado a la zona conocida como Mar de Alborán, que comprende desde Motril hasta la confluencia con la provincia de Murcia, hasta llegar a 700 pateras en un año y unos 17 mil inmigrantes socorridos que ocupaban estas pateras.

Esto sin duda ha generado problemas en la zona, pero el más destacado, fueron los sucesos de El Ejido, provocados el 4 de febrero del 2000, a causa de que una joven que estaba haciendo compras para su menaje matrimonial en el mercadillo de Vícar y que fuera asesinada por un intento de robo.

Desde entonces hasta la fecha, han existido chispas o conatos de problemas con la emigración, aunque siempre han sido controlados, considerándolos como problemas de orden público, ya que la convivencia generalmente es buena o por lo menos respetuosa entre las 119 nacionalidades que residen en la zona.

Todos podemos ver cada día a mujeres marroquíes con su pañuelo en la cabeza acudiendo a limpiar casas o a los almacenes de empacamiento de productos, a las rumanas, latinas en la hostelería local y a otras nacionalidades haciendo su vida, sin que se produzcan choques. Hay que tener en cuenta además de que, en el caso de Roquetas de Mar, tiene 22 mil plazas hoteleras que, de febrero a noviembre, están repletas de turistas o abuelitos del IMSERSO, que disfrutan del fabuloso clima que tiene la zona con un promedio de 24 g de temperatura todo el año.

Dónde realmente se produce el problema, muchas veces motivo de fricción, está en la falta de servicios y la calidad de los mismos en estas localidades y sus comarcas, que han crecido exponencialmente su población en los últimos años, pero que sufren impedimentos desde las administraciones superiores para cubrirlos. Así Roquetas de Mar por ejemplo, ha tenido que esperar casi 20 años para conseguir el ok de la Junta de Andalucía para la construcción de un hospital, a pesar de que el ayuntamiento pagaba las obras y cedía el terreno, pero el problema se planteaba en el signo político del ayuntamiento de Roquetas, del PP, en contraposición al de la Junta de Andalucía, PSOE, lo que bloqueó su construcción hasta la llegada de Juan Moreno a la presidencia.

Como lo del hospital, hay problemas con el ferrocarril, con el agua, con la frecuencia de aviones a las distintas zonas de España, con la existencia de centros de acogimiento de inmigrantes que acuden a “ver otra vida” insuficientes, hasta el punto de que ha habido ocasiones en los que se les ha tenido que alojar en el campamento militar de la Legión en Viator.

Para colmo, como la política en ocasiones es sucia e inconsciente, una formación política que busca réditos electorales en la provincia, en la que obtuvo resultados considerables, ha colocado el pasado fin de semana, un cartel deleznable en donde se ve una mujer en burka y una chica occidental, preguntándose que sociedad queremos y quienes favorecen el burka y quienes quieren un a “chica normal”.

Imagen de Canal Sur sobre el polémico cartel de Vox Almería.

Imagen de Canal Sur sobre el polémico cartel de Vox Almería.Canal Sur

Lamentablemente, esa formación política y la diputada que representa a la provincia en el Congreso, cunera ella, madrileña ella y cuya relación con Almería es el destino de su marido, de profesión militar, no se dan cuenta u obvian el daño reputacional que hacen a la provincia y a la zona, en plena campaña turística, generando miedo y unas falsas sensaciones inexistentes.

Esta es la realidad de la inmigración en una de las zonas de España con mayor inmigración, con mayor población joven en España y de mayor prosperidad pasando de cultivar Esparto a ser una potencia mundial en agricultura.

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