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ENFOQUES DEL DIRECTOR

Un año de la segunda fuga de Puigdemont: Sánchez y Marlaska, cómplices de los Mossos

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Este 8 de agosto se cumple un año de la vergonzosa y fugaz visita de Carles Puigdemont a Barcelona que acabó en una fuga televisada y, lo peor, consentida por todos. El separatista llegó por carretera desde Francia a Barcelona, atención, 2 días antes, el 6 de agosto. Pernoctó dos noches en la ciudad condal y la mañana del 8 apareció en público, subió a un escenario, dio un breve mitin y huyó del lugar sin ser detenido. Es más, se escondió en Barcelona todo el día y por la tarde-noche emprendió el camino de regreso a Bélgica por carretera. Y todo eso sin ser detenido por la Policía a pesar de que pesaba -y pesa- sobre él una orden de detención dictada por el juez Llarena.

Es evidente que todo fue consentido política y policialmente. Desde el Ministerio del Interior se ha querido descargar la responsabilidad en los Mossos. La tienen, claro que sí, pero no mayor que la de Marlaska y Sánchez. Es inverosímil pensar que Puigdemont entró en España sin el conocimiento del CNI, de la Policía y la Guardia Civil. Necesariamente tenían que saber cómo entró en nuestro país, a qué hora, por qué lugar, dónde se escondió como un delincuente -que es lo que es- en Barelona y cómo volvió a salir de España. Si no lo sabían sería en todo caso porque Sánchez pactó con él retirar la vigilancia o mirar para otro lado. Y Marlaska obedeció. Sea como fuere es responsabilidad del ministro del Interior y del presidente del Gobierno: por acción o por omisión. No hay más explicaciones verosímiles.

El cuento de que se les escapó es rocambolesco, absurdo e increíble. Nos toman por gilipollas. Algunos, desde luego, han demostrado serlo o no les ha importado parecerlo, porque han dado públicamente por buena la versión de la fuga por incompetencia de los Mossos.

La visita exprés de Puigdemont fue una vergüenza y una humillación consentida o pactada. Otra, hay que decir, para que Sánchez pudiera seguir en La Moncloa una temporada más. Lo peor de aquel episodio es que nadie ha asumido ninguna responsabilidad. Tres mossos fueron expedientados y acaban de ser restituidos en sus puestos. El lamebotas e inepto de Marlaska y su jefe Pedro Sánchez, qué vamos a decir del personaje más nefasto de la política española, se han ido de rositas. Como si la película no fuera con ellos. Espero que algún día pague toda esta indignidad y humillación a la que está sometiendo a España y a los españoles.

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