editorial
En Venezuela no hay un Gobierno, hay un cartel de la droga: Maduro debe caer ya

Nicolás Maduro llevando un chándal con la bandera de Venezuela.
Venezuela, antaño un faro de prosperidad, es hoy un país secuestrado por un régimen que no merece llamarse gobierno, sino un cartel de la droga atrincherado en el poder. Nicolás Maduro lidera una estructura criminal que ha hundido a la nación en la miseria, la represión y un éxodo sin precedentes. No hay democracia ni Estado de derecho, solo una maquinaria de narcotráfico, corrupción y violencia operando desde Miraflores.
La presión internacional, liderada por Estados Unidos, se intensifica. Recientemente, Washington desplegó tres destructores de la clase Arleigh Burke —USS Gravely, USS Jason Dunham y USS Sampson— frente a las costas venezolanas, acompañados de 4.000 marines, aviones de vigilancia P-8 Poseidon y un submarino de ataque. Esta operación, la mayor desde la invasión de Panamá en 1989, busca combatir el narcotráfico y presionar al régimen, acusado de liderar el Cartel de los Soles. La Casa Blanca, además, ha duplicado la recompensa por Maduro a 50 millones de dólares, calificándolo como un “líder fugitivo” de una red que colabora con grupos como el Cartel de Sinaloa y el Tren de Aragua.
Maduro responde con bravuconadas, movilizando 4,5 millones de milicianos y acusando a EE.UU. de “amenazas extravagantes”. Pero su retórica no oculta la realidad: informes de la ONU han documentado los vínculos del chavismo con el narcotráfico y el terrorismo. Figuras como Tareck El Aissami y Diosdado Cabello se enfrentan a señalamientos de la DEA, mientras el pueblo venezolano padece hambruna, apagones y una inflación desbocada.
La comunidad internacional no puede seguir tolerando esta farsa. Las sanciones son insuficientes; se necesita un aislamiento diplomático total y apoyo a una transición liderada por los venezolanos, con figuras como María Corina Machado al frente. La escalada verbal y militar de EE.UU. debe traducirse en acciones concretas para desmantelar este cartel. Maduro debe caer ya, no solo por justicia, sino para devolverle a Venezuela la libertad y la esperanza que le han robado.