ESdiario

editorial

La última indecencia de Sánchez para seguir en La Moncloa

El reparto desigual de menores inmigrantes, la aceleración del cupo catalán y la suspensión del Pleno del Congreso por la Diada. Cada paso es un golpe a la igualdad entre españoles y un regalo a sus socios separatistas

Pedro Sánchez habla ante los medios, pero no acepta preguntas.

Pedro Sánchez habla ante los medios, pero no acepta preguntas.

Creado:

Actualizado:

Pedro Sánchez ha alcanzado un nuevo abismo de degradación en su afán por mantenerse en el poder, demostrando que no hay límite ni escrúpulo que frene su estrategia de cesiones a los independentistas. Las últimas decisiones del Gobierno, reflejo de una desesperación política sin precedentes, incluyen tres agravios que evidencian su sumisión: el reparto desigual de menores inmigrantes, la aceleración del cupo catalán y la suspensión del Pleno del Congreso por la Diada. Cada paso es un golpe a la igualdad entre españoles y un regalo a sus socios separatistas.

El decreto que permite a Cataluña y al País Vasco acoger menores inmigrantes, mientras el País Vasco se desentiende, deja al resto de comunidades en una posición de desigualdad, cargando sobre ellas la responsabilidad que Sánchez regala a sus aliados. Paralelamente, la ampliación de la Hacienda catalana para contratar funcionarios y aplicar el cupo "cuanto antes" responde a las exigencias de ERC, consolidando un privilegio fiscal que rompe la solidaridad interterritorial. La guinda la pone la solicitud de suspender el Pleno del 11 de septiembre, coincidiendo con la Diada, para complacer a Junts y ERC, evitando así perder votaciones clave y, de paso, eludir la incómoda declaración de Begoña Gómez ante el juez.

Estas maniobras no son improvisación, sino el culmen de un patrón aprendido en su entorno político. Sánchez prostituye la política, sacrificando la unidad nacional por un sillón en La Moncloa, un oficio que parece heredado de una familia política donde los intereses personales priman sobre el bien común. Los socialistas llegan a pedir la suspensión del Congreso por una fiesta autonómica, un precedente sin parangón en 47 años, mientras el PP denuncia la hipocresía y Vox apunta a una corrupción estructural.

Es urgente poner fin a esta pesadilla. La ciudadanía no puede seguir soportando un Gobierno que trafica con la dignidad de España para perpetuarse. La oposición debe unirse y los españoles exigir un cambio que restaure la igualdad y el sentido de Estado. Sánchez ha ido demasiado lejos; su tiempo debe terminar.

tracking