EDITORIAL
El malestar con la inmigración ilegal: una cuestión transversal que deja fuera de juego a Sánchez

Una patera llegando a una playa española
El creciente descontento con la inmigración ilegal en España se ha convertido en un desafío insoslayable para el Gobierno de Pedro Sánchez. La percepción de descontrol en las fronteras y la falta de políticas claras han calado hondo en la sociedad, generando un malestar que trasciende ideologías y pone en jaque al PSOE. Este sentimiento no es exclusivo de los votantes de derecha, sino que se extiende incluso a las bases socialistas, evidenciando un divorcio entre el Ejecutivo y la realidad que la ciudadanía percibe.
Según una encuesta realizada por Sigma Dos para EL MUNDO entre el 21 y el 30 de julio de 2025, el 84,2% de los españoles considera la inmigración ilegal un problema grave. Más aún, un 74,7% de los votantes del PSOE comparte esta preocupación, lo que refleja la incapacidad de Sánchez para conectar con sus propios seguidores en un tema tan sensible. Este dato pone de manifiesto que el discurso gubernamental, centrado en la solidaridad pero carente de soluciones prácticas, no logra calmar las inquietudes de una población que reclama seguridad, legalidad y equilibrio.
El PP, liderado por Feijóo, capitaliza este descontento con un enfoque que combina firmeza y moderación, consolidando su ventaja electoral. Vox, por su parte, recupera terreno entre quienes demandan medidas más duras, pero es en el centro político donde se juega el futuro. La encuesta de Sigma Dos muestra que el PSOE pierde apoyo incluso entre sectores clave como los jubilados, donde la diferencia con el PP se reduce a solo 2,6 puntos.
El malestar con la inmigración ilegal no es un capricho pasajero, sino un síntoma de la desconexión de Sánchez con las prioridades ciudadanas. Si el presidente no rectifica su estrategia, atrapado entre socios radicales y promesas vacías, seguirá cediendo terreno en un escenario donde la sensatez y la firmeza se imponen como demandas ineludibles.