Septiembre en llamas: Sánchez se atrinchera, Feijóo acelera
Nuñez Feijóo en la romeria popular del concello de O Pino
Se acabó el veraneo. Llega septiembre con la política ardiendo. Sánchez vuelve de La Mareta y Andorra con la legislatura hecha trizas. Presupuestos bloqueados. Socios nerviosos. Encuestas en caída. El calendario electoral huele a campaña. La corrupción llama a la puerta de los tribunales. Promete reformas. Pactos. Cambios de calado. Pero todo suena a resistencia, no a gobierno.
Al otro lado, Feijóo pisa el acelerador. Septiembre traerá su lista de “leyes sanchistas” a derogar. Mensaje claro: borrón y cuenta nueva. Nada de ruido innecesario. La legislatura ha convertido a España en laboratorio de cesiones. Amnistías. Pactos de subsistencia. El PP quiere devolver aire a las instituciones. Orden a la política. Solvencia al Estado.
El líder popular habla de gasto militar. Del 5% del PIB. Con la OTAN. Con Europa. Con firmeza. Con economía. Con reformas para inversión y empleo. Sin fuegos artificiales. Sin populismos. Feijóo mide los pasos. Sabe que el país no está para gestos vacíos. Ni para discursos huecos.
El otoño tendrá dos velocidades. Sánchez atrincherado. Aferrado a reformas sociales, el cambio climático y su lucha contra “el fascismo”. A la retórica parlamentaria calculada para hacer escalar ese frentismo de dos Españas irreconciliables. Al relato oficial. Feijóo acelerando. Pero sin estridencias. Con proyecto. Con alternativa. Con plan. Con programa. Midiendo bien sus apariciones públicas. La batalla será larga. Pero ha empezado ya.
Basta ver agosto. Ver la propaganda oficial. Los ejércitos mediáticos del progresismo en orden de combate. Las portadas alineadas con La Moncloa. Las televisiones del poder en campaña anticipada. Las redes del sanchismo a pleno rendimiento. Todo listo para resistir. Para tapar escándalos. Para sobrevivir al otoño.
A.M. BEAUMONT