editorial
Sánchez no levanta cabeza en las encuestas, pero no cae al abismo: el PP gana y Vox crece
Con un 26,7% de apoyo, los socialistas ceden cinco puntos respecto a las elecciones de 2023, lo que supone 1,2 millones de votos menos

Pedro Sánchez, en su visita a Ourense, junto al presidente Rueda y al ministro Marlaska.
El panorama político español refleja un PSOE en horas bajas, incapaz de remontar en intención de voto, aunque sin precipitarse al colapso. Pedro Sánchez, desgastado por escándalos de corrupción y pactos polémicos con el independentismo, ve cómo su partido pierde terreno a mitad de legislatura. Con un 26,7% de apoyo, los socialistas ceden cinco puntos respecto a las elecciones de 2023, lo que supone 1,2 millones de votos menos. Así lo revela la última encuesta de Sigma Dos para El Mundo.
El PP de Alberto Núñez Feijóo, por su parte, se consolida como primera fuerza con un 34,7% y 152 escaños, ampliando su ventaja a ocho puntos sobre el PSOE. Este crecimiento, aunque moderado, muestra la habilidad de Feijóo para capitalizar el descontento con Sánchez, atrayendo a votantes desencantados del socialismo. Sin embargo, el dato más sorprendente es el repunte de Vox, que tras romper los pactos autonómicos con el PP, alcanza un 12,9% y 40 escaños, siete más que en 2023. Este ascenso evidencia que Santiago Abascal ha sabido conectar con un electorado frustrado por la gestión migratoria y las políticas gubernamentales.
Pese a la caída, el PSOE resiste gracias a su fortaleza en Cataluña, País Vasco y Navarra, donde aún conserva un respaldo significativo. Sin embargo, la fragmentación de la izquierda, con Sumar y Podemos en declive, complica la reedición de una coalición progresista. El PP, junto a Vox, se acerca a una mayoría absoluta que podría transformar La Moncloa, aunque la dependencia de Feijóo de Abascal genera dudas sobre la gobernabilidad futura.
El desafío de Sánchez es revertir la imagen de desgobierno y corrupción que lastra su liderazgo, mientras Feijóo debe consolidar su ventaja sin ceder demasiado a la derecha radical. España, en el ecuador de la legislatura, se encuentra ante una encrucijada política donde el hartazgo ciudadano puede redibujar el equilibrio de fuerzas en los próximos años.