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¿Sánchez tiene algún límite? Radicalización y violencia con cálculo electoral

Ahora le vemos utilizando una tragedia internacional, como el conflicto de Israel con Hamas, para tapar sus propias vergüenzas, simulando que los gazatíes le importan algo

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, preside la reunión interparlamentaria del Grupo Socialista

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, preside la reunión interparlamentaria del Grupo SocialistaDiego Radames

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Viendo el cariz que están tomando los acontecimientos en España, ahora mismo no cabe preguntarse cuáles son los límites de Pedro Sánchez sino si tiene alguno. El presidente que pactó con los enemigos de España, el que compró su investidura a un prófugo con una ley inconstitucional, el que reformó el Código Penal al dictado de los separatistas, el que pactó con los proetarras con los que nunca pactaría, el que formó gobierno con los comunistas que le quitaban el sueño, el que envía a un presidente de una comunidad autónoma a abrazar y halagar a Puigdemont, el que mantiene negociaciones en Ginebra con los enemigos de España en presencia de un mediador internacional... Ese presidente, ¿tiene algún límite?

Ahora le vemos utilizando una tragedia internacional, como el conflicto de Israel con Hamas, para tapar sus propias vergüenzas, simulando que los gazatíes le importan algo. Tan falso como todo aquello que prometió no hacer y luego hizo. Es terrible verle ahora jalear y felicitar a los extremistas que boicotearon La Vuelta, entre ellos violentos de ultra izquierda vinculados algunos a la 'kale borroka' y al yihadismo, tal y como asegura la Policía.

Este mismo presidente maltrata a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, cuestiona a la prensa crítica, levanta muros para dividir en dos España, se salta la Constitución con los presupuestos generales, aprueba leyes que pretenden abortar los procesos judiciales contra su familia, manipula el CIS y RTVE a su conveniencia, coloca a exministros en puestos clave para el país como el Tribunal Constitucional, el Banco de España y la Fiscalía General del Estado. Pero quizás lo más grave de todo, es que ataca al Poder Judicial y a los jueces que investigan a su mujer, a su hermano y a su fiscal general, con una naturalidad y un fingido convencimiento que mete miedo.

Un tipo con semejante currículo y con tal ausencia de escrúpulos y principios no merece el beneficio de la duda y sí que nos pongamos en guardia y no la bajemos bajo ninguna circunstancia. Eso de que Sánchez es capaz de cualquier cosa para mantener el poder no es una frase hecha, hay que tomárselo al pie de la letra en su caso. Es capaz de cualquier cosa. Quedan algo menos de dos años para las elecciones generales y Sánchez no se va a rendir. Todo lo contrario, parece que va a morir matando, que subirá la apuesta, aunque ardan las calles o incluso para que ardan. Prepárense para lo peor.

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