Del "solo sí es sí" a las pulseras fallidas: feminismo de pancarta
La ministra de Igualdad, Ana Redondo, durante una manifestación por el 25N, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.
Feijóo lo dijo claro: “gravísimo” y “absolutamente lamentable”. El Gobierno ha fallado con las pulseras antimaltrato que debían proteger a mujeres de sus agresores. Una negligencia que pone vidas en peligro.
No es un fallo técnico. Es incompetencia política. Un Ejecutivo obsesionado con juzgados y cárceles que se ha olvidado de su deber: proteger a las víctimas. El desastre recuerda a la chapuza del “solo sí es sí”. Aquella ley liberó a 1.000 depredadores sexuales antes de tiempo. Ahora las pulseras defectuosas abren otra brecha de inseguridad.
Indolencia, incompetencia y mala fe. Porque en lugar de dar la cara, el Gobierno se esconde. Ni una explicación. Ni una asunción de responsabilidad. El feminismo de pancarta se desploma ante la realidad: un Ministerio incapaz de garantizar la seguridad de las mujeres.
Pulseras rotas, Gobierno roto. Y un país que ya no se fía de quien solo gobierna para su propaganda. A.M. BEAUMONT