enfoques del director
A Pedro Sánchez le surgen enemigos dentro del PSOE: 50 críticos se organizan para acabar con él
En el PSOE el descontento con Pedro Sánchez ha escalado de murmullos a una rebelión organizada. Ayer, en un almuerzo discreto cerca del Congreso, un colectivo de veteranos socialistas lanzó la plataforma "Somos socialistas, no antisanchistas", el primer paso estructurado hacia un PSOE sin su líder polarizante.
Liderados por Jordi Sevilla, exministro de Zapatero y exasesor de Sánchez, reúnen a más de medio centenar de exdirigentes, intelectuales y militantes jóvenes. No buscan derrocar, afirman; pretenden rescatar al partido de la "fase terminal" del sanchismo, un Gobierno exhausto que empuja al PSOE al populismo y la irrelevancia.
Jordi Sevilla, el economista valenciano que forjó la agenda económica de Sánchez, se erige como figura clave. "El relevo debe venir de las nuevas generaciones, con nuestra guía. No somos desleales, solo socialistas", declaró en la reunión, según participantes. Lo flanquean pesos pesados: Juan Carlos Rodríguez Ibarra, ex presidente extremeño; Juan José Laborda, expresidente del Senado; Virgilio Zapatero, exministro jurista; Soraya Rodríguez, ex eurodiputada; Nicolás Redondo Terreros, exlíder del PSE; e Ignacio Urquizu, aliado de Lambán. Académicos como Teresa Freixas y Antonio Elorza completan el núcleo, evocando a los barones de antaño con un toque regenerador.
Las críticas son frontales. Acusan a Sánchez de blindar su poder orgánico, colocando a afines como María Jesús Montero o Óscar López en regiones clave –Andalucía, Madrid, Aragón, Valencia– no para vencer en 2027, sino para controlar federaciones ante una derrota electoral. "Instala leales para dominar el partido tras dejar La Moncloa", denuncian. El caso de Begoña Gómez, investigada por malversación y tráfico de influencias, y los abucheos en Nueva York a su "relanzamiento" global, avivan el fuego. Feijóo lo llama "el mayor traidor" y corrupto endémico, mientras el grupo exige un PSOE constitucional, lejos de alianzas con independentistas y comunistas.
No es un arrebato: en junio, Sevilla y exministros firmaron un manifiesto por elecciones anticipadas y renovación, con más de cien adhesos de la izquierda. Ahora, inspirados en García-Page, forjan una "corriente" interna para ventilar disidencias y preparar el Congreso Federal a un relevo. "Somos socialistas, no antisanchistas", insisten, pero el subtexto es nítido: Sánchez ha traicionado el legado de Felipe González y la socialdemocracia europea.
Para el presidente, estos "respondones" abren una fisura letal. Con sondeos en caída y la derecha cohesionada, el sanchismo se resquebraja por dentro. ¿Aguantará hasta 2027? La historia del PSOE rebosa purgas, pero esta revuelta presagia un ocaso. Sánchez, asediado por fieles, olvida que los socialistas auténticos ya vislumbran un futuro sin su sombra. El tiempo apremia, y el pacto-maníaco podría terminar aislado.