Sánchez, como los capos de la mafia
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez durante un pleno en el Congreso.
“Su” fiscal general, Álvaro García Ortiz, procesado. Su hermano, también investigado. Su mujer, imputada. Su ex número dos en el PSOE, José Luis Ábalos, pringado en la trama Koldo. Y el último número dos del partido, Santos Cerdán, igualmente señalado en esa investigación, encarcelado. Una película de la mafia. Nunca un presidente democrático estuvo tan asediado por los tribunales.
Y mientras tanto, Sánchez se pasea por la ONU envuelto en la bandera de Palestina, soñando con el Nobel de la Paz. El contraste es insoportable: propaganda internacional frente a una ciénaga judicial en casa.
El problema no es solo la corrupción o la sospecha. El problema es que un Gobierno en permanente defensa propia es incapaz de gobernar. Ni sombra de Presupuestos. El poder se convierte en un parapeto. La Moncloa, en un bufete.
La justicia acorrala a Sánchez. Y en su caída arrastra instituciones, credibilidad y convivencia. Porque ya no se trata de un presidente con causas alrededor, sino de un país entero atrapado en la podredumbre de su resistencia. A.M. BEAUMONT