editorial
Feijóo planta cara al bloqueo antidemocrático del PSOE al Senado con un recurso al TC
Esta maniobra no solo humilla al Senado, sino que atenta contra la esencia democrática. ¿Qué legitimidad tiene una mayoría efímera para anular el trabajo de una institución soberana? Juegan sucio, como siempre

Elías Bendodo en una imagen de archivo con Feijóo en el Congreso.
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha anunciado que el Senado, bajo control popular, presentará un conflicto de atribuciones ante el Tribunal Constitucional contra el Congreso de los Diputados por su estrategia sistemática de paralizar leyes aprobadas en la Cámara Alta.
De las 31 iniciativas legislativas tramitadas en el Senado, al menos 17 podrían haber salido adelante en el Congreso de no mediar este bloqueo deliberado, que Feijóo califica de "perversión del sistema". Esta decisión no es un capricho partidista, sino un grito de alarma ante una práctica que erosiona los pilares de nuestra democracia parlamentaria.
La Constitución Española consagra en su artículo 66 que el Congreso y el Senado integran las Cortes Generales, erigiéndose como un sistema bicameral perfecto donde ninguna cámara prevalece sobre la otra. Simplemente, despliegan funciones distintas: el Congreso, cámara de representación popular directa, y el Senado, territorial y de revisión. Este equilibrio no es un detalle técnico, sino el corazón del pacto constitucional de 1978, diseñado para evitar la tiranía de mayorías absolutas y garantizar un debate sereno y plural. Sin embargo, el PSOE, con su mayoría en la Mesa del Congreso presidida por Francina Armengol, ha optado por una táctica ruin: vetar en origen las leyes del PP aprobadas en el Senado, sin ni siquiera someterlas a votación. Es una desconsideración flagrante hacia la Cámara Alta, convertida en un mero trámite decorativo para el sanchismo.
Esta maniobra no solo humilla al Senado, sino que atenta contra la esencia democrática. ¿Qué legitimidad tiene una mayoría efímera para anular el trabajo de una institución soberana? Juegan sucio, como siempre: pactos oscuros con independentistas y comunistas para perpetuarse, mientras congelan reformas que beneficiarían a los españoles, desde la amnistía fiscal hasta medidas contra la corrupción. Armengol, con su parcialidad palmaria, encarna esta deriva autoritaria, donde el reglamento se tuerce al antojo del poder.
El recurso al TC es un paso necesario del PP para restaurar el orden constitucional, aunque con poca esperanza. No porque no haya motivos y razones sino porque todos conocemos a Conde-Pumpido y sospechamos que hará y decidirá lo que más le interese a Pedro Sánchez. En todo caso Feijóo hace lo que tiene que hacer. No se trata de revanchismo, sino de defender la pluralidad y el Estado de Derecho y de dejar constancia del atropello democrático, uno más, que está cometiendo el 'sanchismo'.