La sonrisa del Joker

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta primera, María Jesús Montero
En el contexto de la cultura popular, reflejado luego en la cinematografía, la figura del Joker representa el caos, el desorden y la oposición a la Justicia. Su origen se encuentra en la novela del escritor francés Víctor Hugo 'El hombre que ríe', que representaba un personaje con una sonrisa retorcida, pero con posterioridad, y en las distintas películas norteamericanas, se le añadió una personalidad más oscura, psicótica y despiada, capaz de cometer actos crueles.
La sombra del Joker se apareció de nuevo en el Congreso de los Diputados el pasado miércoles en la sesión de control y se reflejó en la mueca retorcida de Pedro Sánchez cuando contestaba a las preguntas de Alberto Nuñez Feijóo. Una sonrisa oscura que acompañó a la frase, pretendidamente insultante, de “¡ánimo, Alberto!” con la que el Joker quiso despreciar la figura del líder de la oposición y que representa a 8.160.837 ciudadanos.
Seguramente los casi mil asesores que todos los españoles pagamos a Sánchez en la Moncloa y que los utiliza para su exclusiva promoción personal y para crear señuelos para que la opinión pública se despiste de la corrupción indecente que afecta al núcleo sanchista, estuvieron maquinando para encontrar la frase pretendidamente graciosa para su “jefe”, pero la cara, la mueca, la sonrisa gélida y despiadada es fruto de la personalidad de Sánchez y así lo pudimos ver todos los que nos encontrábamos en el pleno del Congreso.
A la mueca del Joker-Sánchez le acompañaron las risas serviles de la bancada socialistas y especialmente la siempre sonrisa ordinaria de María Jesús Montero, que deslumbró con esos movimientos que de verdad son bastante incomprensibles, más bien se trata de unos movimientos como de contorsionista facial. Todos celebraron la ocurrencia sin saber realmente que dicha frase se les va a atragantar a medida que salgan más informes de la UCO y los Tribunales vayan dictando distintas resoluciones y señalen los juicios a la familia carnal y política del sanchismo.
Muchos españoles diremos “¡ánimo, Alberto!” cuando salgan las pruebas de las fiestas de Ábalos con mujeres prostituidas pagadas, probablemente, con dinero de algunos de los sobres que se entregaban en la sede socialista. También cuando se averigüe que significan los mensajes de Koldo y Ábalos que se decían “necesito pulseras para la puta”, además de la jerga mafiosa de “chistorras, lechugas, soles y folios”. Todo ello próximamente a aclararse, porque por el momento el PSOE no ha podido justificar el origen del dinero en metálico que existía en los cajones de su sede.
También diremos “¡ánimo, Alberto!” cuando Pedro tenga que acudir a la comisión de investigación del Senado, estando obligado a decir la verdad, en plena eclosión de los informes sobre loas mordidas que, según lo que se comenta, afectará a excelsos sanchistas. Entonces no le valdrá esa mueca estilo Joker porque la verdad está reñida a los eslóganes y frases “graciosas” que sus casi mil asesores le cocinan diariamente. Sin duda tendrá que contestar, sin mueca alguna, si sabía lo que hacían sus “amigos del Peugeot”, porque ninguno de ellos pudo llegar sin su autorización a los puestos directivos que, según la UCO, eran la puerta para el amaño de contratos fraudulentos.
“¡Ánimo, Alberto!” se oirá como un clamor cuando se sienten en el banquillo el Fiscal General, Begoña, su hermano David, Ábalos, Koldo, Cerdán, la exdirectora de Adif Isabel Pardo de Vera, el exdirector general de carreteras Javier Herrero, por el momento. También cuando se sepa el entramado de dinero negro que, según la empresaria Carmen Pano, existía en Ferraz y que declaró en el Tribunal Supremo que ella misma llevó 90.000 euros en una bolsa de basura,
Próximamente las risas sardónicas, las muecas, las frases pretendidamente ingeniosas jaleadas por la bancada sanchista, se les volverán en contra, como se ha vuelto contra Sánchez los aplausos que dieron a Ábalos cuando aparecieron las primeras informaciones sobre corrupción , o como defendieron a Cerdán negando que existiera informe alguno de la UCO, también cuando han negado que el informe de la UCO afirme estar investigando “la caja B” de Ferraz. Entonces llegaran los lamentos de esos sanchistas que seguían sin pestañear las muecas de Sánchez. Porque sin duda estamos ante la nueva versión del Joker, estamos ante el “Joker Sánchez” el de la risa oscura. Por eso ¡ánimo, Alberto!