editorial
Pedro Sánchez exprime a los autónomos: otro sablazo del Gobierno a los españoles
Este es el enésimo capítulo de una política fiscal extractiva que castiga el esfuerzo individual para financiar un Estado elefantiásico, plagado de subvenciones clientelares y ministerios superfluos

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la recepción con motivo del día de la Fiesta Nacional en el Palacio Real
El Gobierno de Pedro Sánchez ha vuelto a la carga con su particular receta para asfixiar la economía española: una nueva subida de las cuotas de los autónomos, ese pilar fundamental que soporta el 16% del empleo en nuestro país. Anunciada en los últimos días, la propuesta del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones eleva las cuotas para 2026 entre el 8,7% y el 34,9%, dependiendo del tramo de ingresos. Lo que en 2025 era una cuota media de 390 euros mensuales se disparará a 428,53 euros de media, pero el mazazo es aún mayor para los que más facturan: hasta 796 euros al mes para los de rentas altas, e incluso picos de 1.200 euros según algunas estimaciones. Para los más vulnerables, el pellizco es de 17 euros extra, de 200 a 217 euros, pero acumulado anualmente, supone un esfuerzo de cientos de euros que muchos no pueden asumir.
Esta no es una mera "actualización técnica", como la venden desde Moncloa, sino un sablazo descarado en un momento de fragilidad extrema. Mientras el empleo y la facturación de los autónomos caen en picado —con una pérdida de músculo económico que ya se nota en el PIB—, el Ejecutivo de Sánchez opta por exprimir a quienes generan riqueza en lugar de recortar el despilfarro público. En Andalucía sola, 600.000 autónomos verán su carga fiscal engordar entre 625 y 7.500 euros al año, un golpe que podría empujar a miles al cierre o a la economía sumergida. Y no olvidemos el contexto: desde que Sánchez llegó al poder, las cuotas han subido un 60% en promedio, rompiendo la promesa de un sistema "justo y progresivo". ¿Progresivo? Solo para el fisco, que aspira a recaudar miles de millones más hasta equilibrar la Seguridad Social en 2027, a costa de hipotecar el futuro de los emprendedores.
Este es el enésimo capítulo de una política fiscal extractiva que castiga el esfuerzo individual para financiar un Estado elefantiásico, plagado de subvenciones clientelares y ministerios superfluos. Los autónomos, que ya pagan impuestos como asalariados pero sin red de seguridad, son el chivo expiatorio perfecto para tapar agujeros presupuestarios. ¿Cuánto más aguantarán? La respuesta está en las urnas: la derecha e izquierda económica rechazan esta propuesta, y con razón. Es hora de que los españoles digan basta a este expolio sistemático. Pedro Sánchez no gobierna para el pueblo; lo exprime hasta la última gota.