la mirilla
Sánchez y el burdel del poder

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
“En el PSOE corrían los billetes como en un prostíbulo”, ha dicho Feijóo en el Congreso. Y no exagera. Sobres, comisiones, chistorras, maletines, viajes, enchufes. El socialismo de Sánchez ha pasado de prometer ética a organizar un burdel político donde el dinero y el poder se mezclan con la indecencia.
Mientras tanto, fuera del palacio, la inflación devora los sueldos de los españoles. La cesta de la compra sube, los alquileres se disparan, los jóvenes no pueden emanciparse y la clase media se desangra.
El Gobierno responde con el manual habitual: negarlo todo y sonreír. Montero saca pecho de cifras irreales. Sánchez habla de prosperidad y justicia social. Pero el país no vive de titulares, vive de nóminas. Y cada mes hay menos para llegar a fin de mes.
El PSOE ya no es un partido, es un mercado.
Y la izquierda de salón que prometía dignidad se ha convertido en un mercadillo de intereses donde todo se compra y se vende: lealtades, contratos, favores, conciencias.
Mientras los billetes volaban en Ferraz, los españoles contaban céntimos en el supermercado.
Esa es la verdadera radiografía de este Gobierno: la obscenidad del poder frente a las estrecheces de la gente.
A.M. BEAUMONT