Sánchez castiga a quien madruga

El presidente de la Asociación de Trabajadores Autónomos, Lorenzo Amor
Ser autónomo es vivir en la inestabilidad permanente. Sin red. Sin vacaciones. Sin certezas. No hay despido, pero sí ruina. No hay baja médica, pero sí cansancio. Y ahora, además, habrá más cuotas.
El Gobierno ha decidido exprimir a quienes sostienen España. La ministra de Seguridad Social, Elma Saiz, prepara un nuevo sablazo fiscal. Más impuestos, más presión, más castigo a los que madrugan.
Mientras tanto, el dinero público se escurre entre chistorras, sobres y prostíbulos. Feijóo lo resumió sin rodeos: “El dinero de los autónomos no puede ir a pagar chistorras y prostitutas”. Populista, quizá. Pero certero.
Los autónomos no piden ayudas. Piden aire. Y este Gobierno no les da oxígeno: les quita el aliento.
Sánchez presume de justicia social mientras exprime a los que trabajan.
María Jesús Montero celebra récords de recaudación mientras el país no llega a fin de mes.
España no se levanta con discursos. Se levanta con autónomos.
Y el sanchismo, incapaz de entenderlo, los castiga por madrugar.
A.M. BEAUMONT