¡Qué asco!
La portavoz de Bildu en el Congreso, Mertxe Aizpurua
En la sesión de control al Gobierno en el Congreso del pasado miércoles se produjo una escena que dio un profundo asco. La condenada por colaborar con ETA y portavoz de Bildu se permitió denunciar la actuación de encapuchados en el País Vasco vinculándolo al auge del “fascismo”. Ante esta afirmación Pedro Sánchez se limitó a darle las “gracias” con el habitual tono de servilismo del Gobierno ante sus más fieles socios que son los herederos de los encapuchados que asesinaron de un tiro en la nunca durante décadas en el país Vasco.
Frente al silencio de Pedro Sánchez se levantó la voz de la portavoz del grupo Popular en el Congreso Ester Muñoz acusando a Sánchez de no defender a las víctimas del terrorismo, pero ante la huida de Sánchez del hemiciclo la contestación a Ester Muñoz la hizo la vicepresidenta María Jesús Montero y su respuesta dio mucho asco ya que defendió a Bildu llegando a decir que era un partido que tenía todo su respeto.
Ante esta afirmación se extendió una sensación de asco por muchos escaños, tal como puso de manifiesto la portavoz Popular, sobre todo porque en la cámara se sientan víctimas del terrorismo que no merecieron ningún respeto ni reconocimiento de la candidata andaluza, la señora Montero. A esta sensación de asco se unió la indignación que tuvimos muchos españoles al conocer, ese mismo día, la sentencia del Tribunal Europeo que ratificó que Otegi, jefe de Bildu, era un terrorista que colaboró en asesinatos y secuestros, mientras que Sánchez lo acoge como socio preferente del Gobierno llamándole “hombre de paz”.
El asco ante un gobierno que alaba a condenados por colaborar con el terrorismo y que humilla a sus víctimas es una gota más en el vaso ya lleno de la indignación ciudadana, porque da mucho asco que este Gobierno haya perdido la decencia democrática. Así pues toda la política sanchista se ha convertido en contestar ante los indicios de su corrupción con la frase: “y que más da”, si Begoña Gómez está en el banquillo se contesta “y que más da”, si David Sánchez se escondió en la Moncloa para no pagar impuestos mientras nos fríen a los españoles “y que más da”, si no hay presupuestos “y que más da”, si se descubre una cloaca socialista para perseguir jueces y fiscales “y que más da”, si corren sobres con dinero por Ferraz “y que más da”, si se contrataban a mujeres prostituidas pagadas con dinero de los españoles para satisfacer los deseos de cargos socialistas “y que más da”.
Sánchez nos dice que no veamos su corrupción porque lo único que importa es que no gobierne la derecha, por lo que debe combinar el “y que más da” con la polarización y el enfrentamiento para que las vísceras a la hora de votar prevalezcan al voto cerebral y de regeneración democrática que sin duda es el antídoto que nos salvaría de la cloaca que tanto asco nos da a muchos.
Pero no hay que olvidar que para conseguir que triunfe el “y que más da”, el Gobierno ha logrado crear Pedro-televisión, tras fracasar la operación de la utilización de la Cadena-Ser y del diario el País con esta finalidad, y la televisión pública se ha convertido en altavoz del “y que más da”, porque el muro debe continuar para que no haya cambio de Gobierno y el líder no se vea investigado por la Justicia.
La frase de la portavoz popular “¡Qué asco!” es la respuesta que los ciudadanos que queremos la regeneración democrática debemos utilizar cada vez que nos digan “y que más da”. Porque nos da mucho asco que a los presos etarras se les den beneficios penitenciarios como pago a los votos de Bildu apoyando a Sánchez, nos da mucho asco que hayan socialistas que utilicen a las mujeres como objetos de usar y tirar, nos da mucho asco que mientras nos encerraban durante la pandemia habían orgías en el Parador de Teruel, nos da mucho asco que la Justicia esté investigando las cloacas lideradas por la exmilitante socialista Leire Díez para destruir a jueces, fiscales y a la UCO, nos da mucho asco que corran sobres con dinero sin justificar por los ministerios y la sede de Ferraz. En definitiva nos da mucho asco que el Gobierno se dedique a enfrentar a unos ciudadanos contra otros con el único propósito de lograr un clima de odio entre españoles que fue superado en la transición, para seguir en el poder.
Frente al “y que más da” de la izquierda los demócratas levantemos la bandera de “que asco nos da normalizar la corrupción y el autoritarismo”, porque hoy en día el único objetivo es lograr la regeneración democrática en España y volver al espíritu de reconciliación que nuestros padres lograron en la década de los ochenta del siglo pasado, y para eso Sánchez debe pasar a la historia, al lado negro de nuestra historia.