la mirilla
Sánchez: “Dejadme solo”
Pedro Sánchez, de nuevo con atuendo de campaña
Pedro Sánchez ha vuelto a ponerse la cazadora de cuero. Camisa azul, vaqueros, sonrisa medida y discurso de campaña. Ha arrancado la gira del miedo. Su objetivo: convertir cada incendio, cada dana o cada cribado en munición contra el PP.
Según él, Feijóo no manda en su partido. Es Ayuso quien le marca el paso, y Vox quien le empuja al abismo. Una especie de Frankenstein popular al que el presidente combate con autobombo y propaganda.
Pero detrás de la cazadora y el tono épico solo hay debilidad. Sánchez ya no gobierna: compite. No debate con los españoles, los culpa. No gestiona crisis, las utiliza. Mientras predica su moral superior, lleva tres años sin Presupuestos y con medio Gobierno procesado o bajo sospecha.
Y mientras el presidente se fotografía en cada catástrofe, en Perpiñán los líderes de Junts deciden si rompen con él. Lo que empezó como chantaje de Carles Puigdemont hoy es desconfianza abierta. Sus socios le mueven la silla mientras él agita el mitin.
España necesita gestión, no ‘road shows’. Liderazgo, no disfraces. Pero Sánchez solo sabe interpretarse a sí mismo.
La campaña permanente es su modo de huida. Y su cazadora, el uniforme de la soledad.
A.M. BEAUMONT