De Cerdán a Zapatero: el relevo que reabre el pulso entre el PSOE y Junts

Pilar Alegría, Santos Cerdán y José Luis Rodríguez Zapatero en un acto del PSOE.Eduardo Sanz / Europa Press

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Tras el ingreso de Santos Cerdán en Soto del Real, el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero se convertía en el nuevo puente entre Ferraz y Waterloo. Las reuniones discretas con Puigdemont en Suiza y Bruselas buscaban salvar los Presupuestos, pero el diálogo se obstruye y abre otra grieta más en el Gobierno.

La política española vivió un inesperado giro de guión en junio de 2025. Santos Cerdán, histórico del PSOE y artífice de los acuerdos con Junts, presentó su dimisión tras verse salpicado por la investigación del Caso Koldo y su posterior entrada en prisión revolucionó la propia estructura socialista. Ferraz perdió a su principal interlocutor con el independentismo catalán, justo cuando el Gobierno de Pedro Sánchez necesitaba cerrar los Presupuestos Generales del Estado.

Cerdán había nutrido durante más de un año una relación de confianza con Carles Puigdemont, basada en el contacto constante. Fue él quien abrió los primeros canales de comunicación con Junts en marzo de 2023, meses antes de la investidura de Sánchez.

Ante esta tesitura, Pedro Sánchez recurrió a la figura de Zapatero. El expresidente asumió la tarea de mediación política para reconstruir puentes con Junts. Su designación no gustó demasiado dentro de La filas del propio PSOE y los independentistas desconfiaban ante el temor de un giro más institucional que pusiera en peligro todos los acuerdos con el presidente.

La primera cita entre Zapatero y Puigdemont se produjo a finales de junio en Suiza, en un encuentro discreto organizado por mediadores internacionales. El objetivo era mantener vivas las conversaciones iniciadas por Cerdán y asegurar la estabilidad de la legislatura. Puigdemont en ese momento exigió garantías sobre el cumplimiento de la amnistía y el traspaso de competencias mientras Zapatero insistió en la necesidad de mantener el diálogo "dentro de los márgenes constitucionales".

El segundo encuentro se celebró en Bruselas en septiembre, dentro del calendario de contactos para negociar los Presupuestos. El ministro Ángel Víctor Torres reconoció que la cita "se enmarca en las conversaciones económicas" y no descartó nuevas reuniones. Sin embargo, los avances fueron escasos. Semanas después, Puigdemont reafirmó que Junts no apoyaría los Presupuestos porque seguían sin ver los compromisos cumplidos que se habían pactado. Una tercera reunión celebrada en Suiza a mediados de octubre, tampoco logró desbloquear la negociación. En Junts repiten: "sin hechos, no habrá votos".

El PSOE sigue inmerso dentro del Caso Koldo, del Caso Begoña, del Caso David Sánchez y a esto se le unen todas las filtraciones de audios y mensajes entre Ábalos y los juegos con sus “sobrinas”. Las filtraciones judiciales y la caída de Cerdán han dañado aún más la imagen del partido y ha avivado la crítica de la oposición sobre la “crisis moral” del Gobierno.

Zapatero actúa ahora como negociador de emergencia, pero su papel es limitado. No pertenece a la estructura actual del PSOE y su perfil genera interpretaciones opuestas. En Junts se muestra la división entre aquellos que quieren seguir con las negociaciones y los que opinan que deberían romper con el Gobierno de Sánchez. Ahora Carles Puigdemont baraja esa posibilidad tras el incumplimiento de lo negociado. Las reuniones de Zapatero con Puigdemont han puesto de manifiesto la fragilidad del proceso y la dependencia política del Gobierno. El expresidente se ha convertido en un mediador improvisado para sostener una legislatura fallida.