EDITORIAL
El cobrador del frac socialista: Torres y los 12 millones de Koldo

El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres
Este domingo, ESdiario destapa el engranaje del caso Koldo en Canarias en un artículo firmado por Francisco Mercado. Un fraude millonario de mascarillas falsas, impulsado por el presidente Ángel Víctor Torres con presiones que rozan la prevaricación. No fue torpeza pandémica; fue un pulso deliberado contra la legalidad, un "abre el vino" por 12 millones de euros públicos, salidos para pagar mercancía inservible.
Desde agosto de 2020, Torres acosó a sus funcionarios para abonar facturas "apadrinadas" por Koldo García y Víctor de Aldama. "He requerido el expediente. Quiero que se pague ya todo lo suministrado", espetaba a Koldo el 14 de agosto, ordenando pagos inmediatos pese a las alertas: calidad dudosa, precios inflados (2,5 euros frente a 1,8 en otros proveedores), fletes sospechosos. "¿Estamos seguros? Da miedo valorar solo con fotos", advertían los técnicos, pidiendo tests en laboratorio. Torres replicaba: "Hay resistencia a los abonos sin validaciones. He trasladado la excepcionalidad".
Encerrado "con tu asunto", convocaba a consejeros y amenazaba: "Me voy a cagar en todos los santos con la responsable económica. O lo soluciona o la levanto por el aire". Koldo, agradecido, enviaba audios de esas injerencias a Aldama –"borra por seguridad", doctrina García Ortiz–, censurando protocolos como "tontería". Ábalos y Yolanda Díaz garantizaban certificados; el peritaje, forzado, paralizaba meses el botín. El 20 de noviembre, Torres exultaba: "Ya tengo el informe positivo. Abre el vino". Koldo: "Tiene cojones que estas cosas las tengas que hacer tú".
Resultado: 12 millones pagados. Un millón a Aldama, que desde 2019 abonaba 10.000 euros mensuales a Koldo (UCO dixit). Canarias se tragó 837.000 mascarillas falsas por 700.000 euros, igual que Baleares, eludiendo tests por "prisa". Aldama, ingrato, negó luego 50.000 euros a Torres, pero el daño cuajó: facturas excepcionales, funcionarios silenciados.
Este domingo, la querella contra Torres abre la caja de Pandora. ¿Tráfico de influencias? ¿Malversación? La Justicia lo dirá, pero el veredicto ciudadano es nítido: en la España sanchista, presidentes como Torres no custodian lo público; lo entregan a los Koldo de turno. Torres debe muchas explicaciones. Quizás acabe teniendo que darlas ante el juez.