La madre del cordero
El ministro de la Presidencia y Justicia, 'Smithers' Bolaños
Durante las últimas semanas estamos asistiendo a un espectáculo que, por bochornoso, haría sonrojar al mismísimo ministro Imperial para la Ilustración Popular y Propaganda, Joseph Goebbels.
No me refiero a la cantidad de noticias que hemos recibido como ciudadanos de la calle, desde la dimisión del cantante Mazón, al inicio del juicio contra el fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz; pasando por la nueva investigación sobre Ábalos y Koldo, acerca de los pagos en metálico que recibió del PSOE.
Estoy hablando de la forma torticera en la que el marketing político trabaja en las trincheras de los medios de comunicación hiper subvencionados que, con esa carga de esteroides económicos, venden su opinión al mejor postor.
Y el mejor postor siempre es la izquierda.
Porque la izquierda, carente de más valores que los del “me lo llevo y pa’la saca”, ha perfeccionado el arte de la manipulación hasta un punto difícilmente alcanzable.
La “inversión” (ojo, que las comillas no están puestas de manera baladí) en publicidad institucional de Moncloa, en 2025, aumentó un 16%, hasta los 161 millones de euros. Esto sólo en publicidad institucional, porque los cientos de millones repartidos en subvenciones a medios de comunicación “porque yo lo valgo” rozan cifras que ya les gustaría manejar a muchos ministerios.
Me dirán, con razón: “¿qué sentido tiene ese dispendio cuando, por ejemplo, el Estado tiene que prestar, una vez más, a la Seguridad Social, 10.000 millones de euros para poder hacer frente a la “extra” de las pensiones?”
Pues muy sencillo, porque el dinero en los gobiernos de izquierdas no está para sufragar lo que es necesario, ni acometer las obras urgentes en infraestructuras, ni para dotar de medios a la sanidad o a la enseñanza.
No se equivoquen. El dinero en los gobiernos de izquierdas está para pagar vicios propios y ajenos, colocar a familia y amigos, llenar el buche lo máximo posible, antes de que se acabe la jauja y, lo más importante, confeccionar un telón de opinión publicada, lo suficientemente fuerte como para que todo lo anterior pase lo más desapercibido posible.
Sin este telón la izquierda no es nada. O, mejor dicho, pasaría a ser vista como realmente es. Y eso no se lo pueden permitir.
Ese telón se fabrica a través de poner dinero encima de la mesa, para que los medios de comunicación fabriquen una realidad paralela a la que usted vive en su casa.
Una realidad que enfrenta a un Ábalos diciendo en la televisión (y cito): “Soy feminista porque soy socialista”, con mi propia madre (76 años), que me cuenta que hoy, en el supermercado ha tenido que pagar la docena de huevos 50 céntimos más cara.
Ese es el resumen, la realidad de una industria política que sobrevive pagando a meretrices de todo ámbito, mientras usted tiene que sobrevivir pagando a esa industria para que guíe sus designios.
Acongojante.
Es el ejemplo de Smithers Bolaños diciendo que el informe de UCO exonera de todo mal a Ángel Víctor, Víctor Ángel, por el simple hecho de que no aparecen señoritas de pago en el escrito de los investigadores.
Que el mismo informe demuestre, con todo tipo de pruebas, que Ángel Víctor, Víctor Ángel está hasta el cuello de corrupción, formando parte activísima de la trama del PSOE (sí, del PSOE), carece de importancia para el Ministrísimo.
Smithers.
Propongo retirar todas las subvenciones a medios de comunicación, ni un solo euro más para comprar opiniones.
Ya verían ustedes cómo cambiaba el cuento.
Esa es la madre del cordero.