EDITORIAL
Pedro Sánchez mete sus zarpas en el juicio al fiscal general: un paso más en su deriva autoritaria

Pedro Sánchez y el fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, en una fotografía tomada en septiembre de 2022.
Pedro Sánchez ha vuelto a demostrar su deriva autoritaria y su absoluta falta de respeto a la separación de poderes con unas declaraciones inadmisibles en un presidente del Gobierno. Ha sido en una entrevista en el diario El País en la que ha asegurado que "el fiscal general es inocente y más aún tras lo visto en el juicio".
No es la primera vez que pronuncia públicamente su convencimiento de que Álvaro García Ortiz es inocente, pero esta vez ha ido un paso más allá porque se inmiscuye directamente en la marcha del juicio oral que se desarrolla contra el fiscal general en el Tribunal Supremo. Si grave es valorar un procedimiento que está en fase de instrucción, mucho peor aún es pronunciarse sobre el juicio a modo de sentencia.
La indignación que han causado estas declaraciones en la judicatura es evidente. El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) debería salir de manera inmediata a reprender al presidente del Gobierno como lo han hecho ya algunos jueces a título personal. Así, por ejemplo, el magistrado de la Audiencia Provincial de Madrid, Luis Sanz, ha manifestado que " en ningún país democrático del mundo, un presidente del Gobierno se atrevería a hacer unas declaraciones similares, que suponen una injerencia intolerable en el Poder Judicial, único poder del Estado competente para ejercer la función de juzgar y una presión tremenda al Tribunal Supremo".
Que las declaraciones de Pedro Sánchez son inadmisibles no es solo una opinión. La Comisión Europea se ha pronunciado en más de una ocasión sobre las injerencias de los políticos en los procesos judiciales. Este mismo año, la Comisión se ha pronunciado sobre el Gobierno español, recordando que las normas europeas establecen que, si bien los órganos jurisdiccionales “no son inmunes a las críticas ni al escrutinio, el poder judicial debe gozar de la confianza pública para poder desempeñar su labor correctamente, habida cuenta de su especial papel en la sociedad”.
Considera la Comisión Europea que "esto es especialmente importante en lo que respecta a las declaraciones de los miembros de los poderes legislativo y ejecutivo, ya que todos los poderes del Estado deben fomentar y preservar la confianza de la ciudadanía en las instituciones constitucionales, incluido el poder judicial”.
Pedro Sánchez va sin frenos. Sabe que se juega mucho en los procesos judiciales que están en marcha y que afectan a su entorno personal y político. Por eso parece decidido a aumentar la presión sobre los jueces y tribunales que deben decidir. Es un ejercicio obsceno de abuso de poder y de irresponsabilidad política. En cualquier país de nuestro entorno unas declaraciones así costarían el puesto al jefe del Ejecutivo. Pedro Sánchez es una anomalía y un peligro para la democracia.