PEDRO SÁNCHEZ CABALGA HACIA EL ABISMO A LOMOS DE LA MENTIRA

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
No cabe duda de que en el momento actual estamos asistiendo al fin de ciclo del sanchismo, debido fundamentalmente a la corrupción que asola al PSOE y a la falta de apoyos parlamentarios que padece el Gobierno socialcomunista.
Ciertamente, resulta una quimera hablar del partido socialista y no hablar de corrupción, ya que son tantos los presuntos delincuentes que alberga y tantos los actos delictivos que en su nombre se perpetran que se ha llegado a la insólita situación en la que hacer una lista que recoja todo ello de forma pormenorizada resulta prácticamente imposible. En consecuencia, una parte cada vez mayor de la ciudadanía ya le ha cogido la matrícula a Pedro Sánchez, de tal forma que de celebrarse a día de hoy las elecciones generales según todas las encuestas demoscópicas, excepto la tira cómica que periódicamente publica el CIS, pronostican una severa derrota del PSOE.
A su vez, hace ya un tiempo que Podemos dejó de apoyar incondicionalmente al Gobierno sanchista, no porque sus delirantes propuestas no fueran aceptadas mayoritariamente por el Gobierno sanchista, sino principalmente porque pretenden levantar el vuelo alejándose de los sórdidos trapicheos de P. Sánchez, absorbiendo a ese conglomerado malavenido de pequeños partidos de izquierdas llamado Sumar que por pisar moqueta sigue formando parte de la coalición de gobierno y acogiendo en su seno a toda esa legión de progres incapaces de soportar el hediondo aroma que se desprende del Palacio de La Moncloa y los despachos ministeriales.
Por su parte Junts, como consecuencia del agotamiento de Carles Puigdemont ante el permanente juego de dimes y diretes al que le ha sometido un maestro del trile como es P. Sánchez, ha manifestado su firme decisión de bloquear toda iniciativa legislativa que proceda del PSOE, paralizando así la acción de gobierno el resto de la legislatura, algo que, a tenor de sus declaraciones, no parece haber inquietado lo más mínimo a P. Sánchez, muy probablemente porque lo que persigue el psicópata monclovita no es desarrollar un determinado programa político, sino que su verdadero objetivo es simple y llanamente satisfacer sus ansias de poder.
Obviamente, ante semejante suma de despropósitos y con la finalidad de mantener un cierto apoyo dentro de las filas del izquierdismo irredento y, por tanto, incapaz de reconocer las miserias de un régimen como el sanchista que ha hecho de la traición a España y el engaño a los españoles sus señas de identidad, P. Sánchez necesita un aparato de propaganda lo suficientemente potente como para establecer un relato que ensalce su figura, aunque ello suponga irremediablemente la tergiversación de los hechos y el falseamiento de la realidad. Así, el sanchismo ha convertido a RTVE en una cloaca mediática, donde periodistas de medio pelo, por mor de ese poderoso caballero que es don dinero, han renunciado definitivamente a la objetividad informativa para convertirse en correas de transmisión de los espurios intereses de P. Sánchez y su delictivo séquito. Un ejemplo paradigmático de esta lamentable situación se produjo el pasado 22 de octubre, cuando uno de los principales lacayos del régimen, como es Javier Ruiz, entrevistó a una supuesta médico del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla para que arremetiera contra el Gobierno andaluz por los errores puntuales cometidos en el cribado del cáncer de mama, a pesar de que el presidente Juanma Moreno actuara de forma inmediata obligando a dimitir a su Consejero de Sanidad y poniendo en marcha un protocolo de actuación para evitar que tal situación volviera repetirse. Pues bien, en una clara demostración del enorme grado de manipulación informativa actualmente existente en la televisión pública, resulta que la médico entrevistada no era tal, sino que había sido cocinera en dicho hospital y actualmente era liberada sindical de UGT, razón por la cual este patético cuentacuentos merece, sin duda alguna, la medalla de honor a la indecencia periodística.
Sin embargo, siendo cierto que tan indigna actuación tiene un importante valor orientativo a la hora de mostrarnos hasta donde está dispuesto a llegar P. Sánchez en su estrategia informativa, en el fondo tal evento ha sido tan solo una pequeña escaramuza al lado de la cuidadosa campaña propagandística que ha provocado la dimisión de Carlos Mazón por su gestión de la DANA, si bien en este punto es preciso señalar que la incompetencia mostrada por el expresidente valenciano también ha ayudado lo suyo.
En este sentido, si repasamos la actuación del Gobierno nacional antes y después de la DANA es posible comprobar que el gran responsable de la catástrofe acaecida en la Comunidad de Valencia el 29 de octubre de 2024 como consecuencia de las lluvias torrenciales fue sin duda P. Sánchez. Así, la planificación y gestión del agua a nivel nacional corresponde al Ministerio de Transición Ecológica, de tal forma que la entonces ministra Teresa Ribera, a través de las Confederaciones Hidrográficas, era la responsable directa de llevar a cabo las tareas de construcción de presas, limpieza de barrancos y control de los caudales de agua en todo el territorio español. Pues bien, es un hecho demostrado por múltiples informes que antes de la DANA el Barranco del Poyo presentaba un estado lamentable, debido a que no se realizaron las necesarias labores de limpieza, desbroce y retirada de residuos sólidos. Teniendo en cuenta que en la Comunidad valenciana periódicamente se producen lluvias torrenciales dichas deficiencias han supuesto una negligencia mayúscula, ya que la falta de un adecuado acondicionamiento del Barranco del Poyo agravó enormemente las consecuencias de la riada que acabó anegando los municipios de Torrent y Paiporta. Además de todo ello el jefe de servicio de la Confederación Hidrográfica del Júcar pidió en reiteradas ocasiones la implantación de sistemas de alerta temprana en el Barranco del Poyo por el riesgo de aumentos súbitos del caudal del agua, a pesar de lo cual Teresa Ribera, incurriendo en una nueva y flagrante negligencia, tampoco llevó a cabo dicha tarea. Ya durante la DANA P. Sánchez se negó en redondo a decretar el nivel 3 de Emergencias a pesar de que estaba obligado a ello por la Ley Nacional de Protección Civil, dado que se cumplían todos los requisitos legales para llevar a cabo dicha acción. Con esta deplorable decisión P. Sánchez eludió el verse implicado en la gestión de la catástrofe, lo cual incluía el traslado de todos los efectivos disponibles en el territorio nacional para la lucha contra los desastres naturales, de tal forma que solo días después de consumada la tragedia se dignó a enviar al grueso de la Unidad Militar de Emergencias (UME) a los municipios valencianos afectados. Obviamente, tan lamentable actuación se debió tan solo a una cuestión de cálculo político, ya que al eximirse de todo tipo de responsabilidades P. Sánchez estaba en disposición de articular un relato, como de hecho hizo, en el que toda la culpa habría de recaer en las autoridades valencianas.
En definitiva y contradiciendo el relato socialista, la inexistente prevención de riesgos en el Barranco del Poyo por parte del Ministerio de Transición Ecológica y la criminal desidia de P. Sánchez a la hora de asumir el mando de la crisis fueron dos factores que contribuyeron sobremanera a que la fatal tromba de agua y maleza provocara la muerte de más de 200 personas, la evacuación de miles de familias de sus hogares y la pérdida de miles de millones de euros por los daños materiales ocasionados por la riada.
En función de todo lo expuesto solo cabe concluir diciendo que P. Sánchez cabalga hacia el abismo a lomos de la mentira, siendo el mayor riesgo de su desenfrenada carrera no precisamente que acabe despeñándose, lo cual sería una bendición, sino que junto a él nos despeñemos todos los españoles.