editorial
La conspiración de Moncloa: el fiscal general y el Gobierno orquestaron el asalto a Ayuso

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso
El 14 de marzo de 2024, mientras Isabel Díaz Ayuso se disponía a comparecer en la Asamblea de Madrid, un complot se activaba desde Moncloa y la Fiscalía. No fue casualidad: el fiscal general Álvaro García Ortiz y el equipo de Pedro Sánchez presionaron para detonar simultáneamente un email incriminatorio del novio de Ayuso, robándole el relato en el momento clave para desestabilizar a la oposición.
Los indicios son abrumadores. García Ortiz bombardeó con seis llamadas entre las 9:18 y las 9:38 a la fiscal jefe de Madrid, Almudena Lastra, exigiendo una nota que él redactó la noche anterior, con extractos de emails secretos plagados de errores. "¿Qué prisa tienes?", le espetó ella. "Es imperativo sacarla ya", replicó él, pese a que la SER había refutado horas antes el bulo del entorno de Ayuso con ese mismo correo. Mostraba una oferta de pacto con confesión de delitos, no una oferta de fiscalía. Esta "filtración firmada" elevaba al fiscal a fuente y cronista, violando el secreto profesional.
En paralelo, desde Moncloa, singularmente Sánchez Acera –lugarteniente de Óscar López– acosó al portavoz socialista Juan Lobato con 40 mensajes. A las 8:29 le envió el email; a las 8:35 le urgió usarlo contra Ayuso. "Va a salir antes" de su intervención, prometió, sincronizando el ataque para las 11 (adelantado a las 10). A las 9:06, El Plural lo publicaba; a las 10:15, Lobato lo blandía en la tribuna, y en ese instante estallaba la nota fiscal. Antes, El País la filtraba a las 7:15. Sólo la tenían García Ortiz y dos más.
Esto corona una ráfaga de filtraciones en 72 horas a medios afines al PSOE: Eldiario.es el 12 con el expediente; La SER y La Sexta el 13 con el email, tras llamadas del fiscal a subordinados. García Ortiz no investiga; expande el veneno, alegando "600 funcionarios" como chivo expiatorio. Abogados y fiscales lo condenan: una violación no se absuelve por repetición.
¿Qué pinta esto? La Fiscalía como brazo de Moncloa, un "CNI bis" para la guerra sucia. Como Ábalos o Cerdán, acumula sombras; mientras, el novio de Ayuso borraba rastros –mensajes, Gmail, móvil hallado roto–, evocando escándalos pasados. García Ortiz aire datos sensibles que ni Policía ni Guardia Civil tocan. "¿Si quisiera dañar a un político, tengo información de sobra?", insinuó. Extorsión pura.