editorial
La coalición 'frankenstein' se desmorona: huele a adelanto electoral
Sin presupuestos, sin Junts, sin socios estables y con los escándalos de la corrupción acechando, Pedro Sánchez se queda sin oxígeno. España huele a urnas. La legislatura agoniza

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, durante una sesión de control en el Congreso
El esperpento político alcanza su clímax. Mañana, la senda de estabilidad presupuestaria –el techo de gasto imprescindible para cualquier PGE– naufragará en el Congreso: solo 165 apoyos seguros frente a 178 votos en contra. PSOE, Sumar, ERC, PNV, Bildu y BNG no llegan; la abstención de los cuatro diputados de Podemos, la posible ausencia de Ábalos (puede ingresar en prisión este jueves) y el voto en contra de la diputada de Compromís certifican el desastre.
No hubo negociación real. María Jesús Montero aprobó las cifras en Consejo de Ministros y las lanzó al Congreso como un trámite. Ione Belarra lo resumió sin ambages: "No hay voluntad negociadora, hay campaña electoral del PSOE". Pero esto es solo la punta del iceberg. La coalición 'Frankenstein' se deshace por todas partes:
Sumar empieza a ponerse en modo electoral, tomando distancias. Amenaza con romper si no se prorrogan de inmediato 300.000 contratos de alquiler, se congelan rentas y se expulsan los fondos buitre. Yolanda Díaz habla ya de "herida abierta" y pone en duda la reedición de la coalición.
Junts, harto de incumplimientos y pensando en su propia estrategia electoral en Cataluña, registra enmiendas a la totalidad a 25 leyes y anuncia que bloqueará también los Presupuestos. Miriam Nogueras lo dejó claro: "La puerta la han cerrado el PSOE y Sumar".
En Extremadura, el adelanto electoral del 21 de diciembre expone el hundimiento: PSOE estancado, Sumar en caída libre y Podemos aliándose con IU sin pasar por Díaz.
Sin presupuestos, sin Junts, sin socios estables y con los escándalos de la corrupción acechando, Pedro Sánchez se queda sin oxígeno. España huele a urnas. La legislatura agoniza. Solo le queda una carta: adelantar elecciones y tratar de resetear su minoría 'Frankenstein' antes de que se desangre del todo, pero las encuestas -salvo la del CIS del socialista Tezanos- no le otorgan ninguna posibilidad de seguir en el poder. Sánchez se queda sin salidas.