LA MIRILLA
¿De quién depende?… de Sánchez

¡El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene durante una sesión de control al Gobierno, en el Congreso de los Diputados, a 19 de noviembre de 2025, en Madrid. Europa Press 19/11/2025
Pedro Sánchez ha tenido cinco días para dar salida a la condena del fiscal general. Y la ha encontrado en la peor dirección posible: sustituir a Álvaro García Ortiz por Teresa Paramato, una fiscal de la órbita de Dolores Delgado, del propio García Ortiz y del mismo ecosistema político que ha hundido la credibilidad de la institución.
El mensaje es malo en su simpleza: no habrá limpieza, solo relevo. Otra de los nuestros.
Paramato no es un giro. Ni es regeneración. Tampoco recuperar la neutralidad.
Es continuidad. Es seguir tirando del hilo más viejo del sanchismo: “¿De quién depende la Fiscalía?”, preguntaba Sánchez. Pues de él. Y esta designación lo confirma como un axioma gubernamental.
La sentencia del Supremo no ha provocado reflexión. Sino un cierre de filas. La Fiscalía pierde a su jefe por vulnerar derechos fundamentales… y el Gobierno reacciona colocando a alguien del mismo círculo para garantizar que nada se mueva ni un milímetro sin pasar por el filtro político.
Es la foto exacta del momento que vive España:
- un fiscal general condenado,
- una esposa investigada,
- un hermano imputado,
- un partido cercado por el 2% de Cerdán,
- cloacas caseras con fontaneras enseñando vídeos sexuales de fiscales,
- tarjetas de lujo pagadas con mordidas,
- y un Gobierno que se atrinchera en vez de regenerarse.
Sánchez no quiere cerrar la crisis institucional. Desea sobrevivir a ella. Y para sobrevivir necesita una Fiscalía dócil. No una independiente. La Fiscalía “del equipo”. ¿Y el Estado?
La elección de Paramato no tapa la condena de García Ortiz: la subraya. Demuestra que lo ocurrido no fue un accidente, sino un método.
Que no fue un fiscal aislado, sino un clima político. Y que todo lo que hoy se hunde —Ferraz, La Moncloa, la mayoría, la credibilidad— sigue respondiendo a una lógica: resistir, aunque sea a costa de instituciones que no le pertenecen.
En España las crisis duran más porque lo viejo siempre se resiste a morir. Y el sanchismo, hoy, es lo más viejo que queda en el sistema.
Por eso la pregunta no es quién es Teresa Paramato.
La pregunta es cuánto tiempo más va a tardar España en recuperar una Fiscalía que vuelva a depender de la ley y no del presidente del Gobierno.
A.M. BEAUMONT