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Feijóo reúne a 80.000 personas y sentencia al sanchismo

Concentración contra la corrupción del Gobierno en el Templo de Debod

Concentración contra la corrupción del Gobierno en el Templo de DebodA. Perez Meca

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El Templo de Debod en Madrid ha sido hoy algo más que un escenario. Ha sido un parte de guerra político. Ochenta mil personas —ochenta mil— escuchando a Alberto Núñez Feijóo decir en voz alta lo que el país ya rumia por dentro: “El sanchismo está en la cárcel y tiene que salir del Gobierno”.

No es una frase. Es un diagnóstico. España ha cruzado el umbral donde ya no se discute ideología, sino decencia. Como dijo el líder del PP: “Esto ya no va de PP o PSOE; va de delinquir o servir, de vergüenza o dignidad”.

La legislatura, afirmó, “es absurda”. Y lo es: nació torcida, se sostuvo en chantajes, y hoy se arrastra sin Presupuestos, sin mayoría, sin autoridad y con media corte de colaboradores desfilando por los juzgados. Lo que debería ser un Gobierno es un sumario.

Y Feijóo dibujó lo que llama “la anatomía del sanchismo”: corrupción política, corrupción económica, corrupción institucional, corrupción social, corrupción moral.

Un poder que ha perdido todas las capas hasta quedarse en el hueso: la supervivencia personal de un presidente.

Pero el mensaje más relevante no fue la denuncia, sino lo que anunció después: los cinco primeros pasos de la alternativa.

  • Auditoría completa.
  • Limpieza de las instituciones.
  • Bajada de impuestos.
  • Desbloqueo de las Cortes.
  • Y devolver la voz a los españoles.

No es un programa: es una enmienda total a la etapa que se está pudriendo ante nuestros ojos.

Mientras tanto, el PSOE vive atrapado entre la prisión de Ábalos y Koldo, el 2% de Cerdán, la fontanera Leire Díaz, la Paqui del Corte Inglés, la esposa investigada, el hermano imputado y un fiscal general condenado. El régimen sanchista es hoy un naufragio rodeado de lanchas de la UCO.

Por eso la concentración de hoy no ha sido un mitin. Ha sido un síntoma. El país ha empezado a moverse. Y Sánchez lo sabe: su tiempo se acaba porque España ha comenzado a contarse a sí misma… fuera de él.

A.M. BEAUMONT

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