enfoques del director
Sánchez, acorralado, ya no conoce a Ábalos y le llama mentiroso: cínica huida hacia ninguna parte
El presidente del Gobierno no deja de sorprendernos. Ahora ya no conoce a Ábalos. Personalmente es "un gran desconocido" para él, ha dicho Sánchez, mostrando su versión más cínica y mentirosa. Su amigo, su confidente, su compañero de aventuras políticas, el hombre que se sentaba a su lado en el Peugeot ha pasado a ser "un gran desconocido". Sánchez demuestra una vez más que sería capaz de vender a su madre para salvarse él, para pasar un día más en La Moncloa. Llegará un momento en el que no conozca a Begoña Gómez o a su propio hermano, llegado el caso. Lo que haga falta. No tiene límites ni escrúpulos. Que Ábalos es "un gran desconocido", dice... ¡Increíble!
Eso lo ha dicho en una entrevista en TVE, en La 2 en Cataluña, de esas de baño y masaje. Y aun así ha salido mal parado ante las preguntas más complicadas que iban bañadas en vaselina para que no dolieran mucho. No se va a querellar contra Ábalos. No ha sido capaz de explicar bien por qué, aunque todos sabemos la razón: le tiene miedo. No se querella, pero le llama mentiroso. Todo lo que está diciendo es "mentira", ha afirmado Sánchez. Se refiere a esos misiles teledirigidos al punto flaco del presidente, su mujer Begoña Gómez. Koldo, el hijo de Ábalos y el propio Ábalos la involucran en el rescate a Air Europa, sugiriendo un delito de tráfico de influencias.
Llamarle mentiroso a Ábalos no parece lo más inteligente por parte de Sánchez. Cabrear al tío que lo sabe todo de ti y que no tiene ya casi nada que perder, con un horizonte penal de años de prisión, no parece la mejor idea del mundo. Ábalos se queja de frío en la cárcel y pide mantas. Toda una metáfora de la realidad: el frío que produce verse solo y abandonado por los tuyos, de manera especial por Sánchez; y la manta que necesita para tirar de ella. Es posible incluso que un día el presidente del Gobierno acabe compartiendo celda con su amigo al que ya no conoce de nada.