Fino olfato

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comparece ante la Comisión de Investigación sobre el caso Koldo en el Senado
Pedro Sánchez ha creado el relato de que es un político con fino olfato, que sabe prever los acontecimientos para adelantarse a ellos. Sin duda este relato ha sido creado desde sus terminales mediáticas por periodistas genuflexos y han logrado convertirlo en una especie de leyenda urbana.
Pero la realidad es otra distinta, puesto que el único olfato que ha acreditado es el de escoger a colaboradores con escasos principios morales. Todo lo demás no puede definirse como fino olfato político, sino como simple compra de voluntades sirviéndose de una trama de corrupción que le ha ido allanando el camino.
Los oscuros principios morales del equipo que acompañó a Sánchez en su asalto a la secretaria general del PSOE y le siguió hasta el presente, se puso de manifiesto en su campaña en las primarias de 2017, la cual fue financiada a través de una asociación denominada “Bancal de Rosas” presidida por el actual delegado del gobierno en Madrid, Francisco Martín, y que, según Koldo las cantidades que se ingresaban en la cuenta corriente se hacían utilizando un método de lavado de dinero a través de inmigrantes que ingresaban cantidades que no superaban los 300 euros para esquivar los límites legales.
Incluso Koldo ha llegado a afirmar que el famoso Sabiniano, suegro de Sánchez y con negocios oscuros, hizo una donación de 100.000 euros que fue distribuida a través de su fraccionamiento. Es verdad que el propio Francisco Marín lo ha negado, pero Koldo era el que condujo el famoso “Peugeot” y custodio de los avales de Sánchez, tal como reconoció el inquilino de la Moncloa, además el extesorero de dicha asociación dijo en la comisión de investigación del Senado que “no podía ni afirmar ni negar” este dato.
Si esto se confirma, sin duda, se podrá concluir que esas primarias no fueron ganadas por “fino olfato”, sino utilizando mecanismos irregulares ideados por personas con principios morales dudosos. Ese recorrido por España en un “Peugeot” descrito por los periodistas genuflexos como una hazaña de político de “fino olfato”, en realidad fue una actuación diseñada con cartas marcadas por aquellos que están en la cárcel o han estado y salido como son Ábalos, Koldo y Cerdán, y seguramente con la colaboración de un cuarto miembro el “guarro” Paco Salazar, los cuales tenían, algunos, cierta propensión a la humillación de las mujeres, pero todos se caracterizaban por un amor intenso al dinero en forma de chistorras, soles o lechugas.
La famosa moción de censura también ha sido descrita como un acto heroico, aunque ahora sabemos que las cartas marcadas se idearon en el caserío de Otegi, por lo que no fue el “fino olfato” el que le llevó a Sánchez a presentarla, sino la falta de escrúpulos.
También existían cartas marcadas en vez de “fino olfato” cuando se convocaron las elecciones generales de 2023, ya que se había pactado previamente con Puigdemont la ley de amnistía que era la llave de la Moncloa, por eso se adelantaron al 23 de julio. No obstante estuvieron a punto de salirles mal a la banda del “Peugeot” puesto que únicamente fueron 4 votos los que le faltaron a la oposición para lograr llegar a la Moncloa. No era “fino olfato” sino una vez más falta de escrúpulos.
Así pues esta falta de escrúpulos es lo que ha guiado a Sánchez en la toma de decisiones en sus años de Gobierno, dándose con más intensidad en los últimos meses a medida que la Justicia y la UCO iban dando pasos en sus investigaciones sobre la “hedionda” corrupción.
Esa “moralidad distraída”, que no “fino olfato”, es la que le está llevando a una deriva sin retorno como lo acredita llamar a su relación con Koldo de “anecdótica” o referirse a Ábalos como aquel “desconocido” en lo que respecta a su vida privada, buscar un destino en alguna embajada extranjera al “guarro” Salazar, presionar a los Jueces para que absolvieran a Álvaro García Ortiz o descabezar a la UCO, pensando que sus “compadres” Koldo, Cerdán, Ábalos o Salazar se van a callar, o la Justicia y la Guardia civil van a claudicar.
Porque si Sánchez tuviera verdaderamente “fino olfato” estaría buscando la salida de emergencia en vez de seguir fomentando su relato de héroe astuto. Las cartas marcadas a la larga sirven para poco, ya que más pronto que tarde el resto de jugadores se hartan y la falta de escrúpulos solo sirve para que la caída sea más obscena.