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Irene Montero, en una manifestación rodeada de charos

Irene Montero, en una manifestación rodeada de charos

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Esta semana nos despertábamos con unas “magníficas” declaraciones de nuestro ínclito presidente, en el contexto de la clausura del cónclave de los socialistas europeos, (que sería lo mismo que decir: “en el contexto de la recogida de los cuarenta ladrones de Alí Babá”) en las que nos deleitaba con un par de profundos y sesudos razonamientos.

Con ese rostro durísimo, maltratado por la mentira, Pedro Sánchez nos recordaba que la derecha y la extrema derecha están destruyendo el mundo y que la reconstrucción dependerá de los socialistas, a través de salarios dignos, viviendas asequibles y muchos derechos, muchos, muchos...

“La izquierda”, afirmaba, “es la única brújula que aún apunta hacia un norte de dignidad, igualdad y justicia…”.

Del pequeño detalle del que se olvida el marido de Begoña es de que lleva siete años gobernando. Siete.

Así que sería interesante que algún socialista nos explicara cómo es posible que haya que reconstruir en España lo que “están destruyendo” los que no gobiernan, al mismo tiempo que podemos comprobar, porque es una realidad matemática, que los salarios menos dignos de la historia han llegado a nuestro país con algo llamado “progresismo”. No sé…hay algo que no cuadra...

Pero los bienaventurados que, desde su buen corazón, consideran que Sánchez no es más que un enfermo mental, preso de sus propios delirios, cada día que pasa se encuentran con más dificultad para defender ese argumento. Porque ese “algo que no cuadra”, en realidad se ajusta, perfectamente, a las necesidades presentes de un presidente del Gobierno que lo único que está buscando es sobrevivir, judicialmente hablando.

En ese escenario Pedro, que es un personaje frío y calculador, sabe manejar a la perfección todas las herramientas que tiene a su alcance (que son bastantes), con tal de que la agonía, que parece siempre cercana pero que nunca llega al remate, se convierta en “una semana más de finiquito” (que diría un currante como yo), mientras mantiene la atención de la gente desviada en pantomimas que alejan el foco de lo realmente importante.

Y para que tengan una muestra de que esto es así, simplemente mencionaré hechos que han sido realmente trascendentes esta semana; diferenciándolos de aquello que el Gobierno, a través de sus terminales mediáticas, ha marcado como relevante en el relato político de los últimos días.

Por ejemplo, usted, que está leyendo esta columna, probablemente considere relevante que la recién nombrada Fiscal General del Estado, Teresa Peramato, haya verbalizado sin descanso y sin rubor lo mucho que “reconoce el trabajo de su predecesor”. Su predecesor, Álvaro García Ortiz, primer Fiscal General del Estado en ejercicio condenado, cuyo trabajo consistió, fundamentalmente, en filtrar correos confidenciales y redactar notas de prensa. Así que ya sabemos que la nueva también es “Fiscal General de Sánchez”.

Es posible que usted considere relevante que desde el año 2021, España haya concedido a Egipto 500 millones de euros, provenientes de los impuestos que usted paga, para sufragar las Líneas 1 y 2 de su metro.

O que el precio de la vivienda libre en España se haya disparado un 12,8% en el tercer trimestre de 2025, su mayor alza en 18 años. Por supuesto, culpa de la turboderecha…

También puede ser que usted crea que tiene importancia todo lo que se está descubriendo sobre el “Caso Salazar”, ese simpático socialista que se dedicó, en el ejercicio de su cargo, a acosar sexualmente y a abusar de toda mujer que se le ponía por delante, mientras que su partido protegía al agresor y desatendía a las víctimas denunciantes de esos abusos.

Todo esto, que son sólo ejemplos, porque el estercolero de la izquierda rebosa de manera incontenible, para cualquier persona normal, serían cuestiones que merecerían atención permanente.

Pero no, lo realmente trascendente en España, durante esta semana, es que no vamos a participar en Eurovisión el año que viene y que el “Instituto de las Mujeres”, dependiente del Ministerio de Igualdad, ha denunciado que el término “Charo” es un arma de la “misoginia digital” en España para “desprestigiar al feminismo”.

No le voy a pedir que calcule cuántos titulares y minutos en televisiones públicas y televisiones privadas (gorditas de subvención) han ocupado las noticias que usted puede considerar importantes, en comparación con aquellas que el Gobierno (Pedro) quiere que usted vea y escuche a todas horas.

Ni siquiera merece la pena hacer el esfuerzo porque la respuesta ya la sabe…

Y sí, le pese lo que le pese al chiringuito de turno, todo lo que ha leído usted en esta columna es la muestra evidente de que vivimos en una penosa Charocracia.

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