editorial
Coincidencias letales de la amiga de Sánchez: Susana Sumelzo y su nexo con Cerdán y Aldama
Mientras tanto, la constructora de los Sumelzo no ha parado de crecer. Desde la llegada de Sánchez a La Moncloa, ha ingresado más de 30 millones de euros en contratos de administraciones socialistas

Pedro Sánchez, Susana Sumelzo y José Luis Ábalos
En el mundo de la política española, las coincidencias a veces resultan tan repetidas y oportunas que dejan de ser casuales para convertirse en sospechosas. El último episodio lo protagoniza Susana Sumelzo, secretaria de Estado para Iberoamérica, el Caribe y el Español en el Mundo, y una de las dirigentes socialistas de mayor confianza de Pedro Sánchez. Su constructora familiar, Sumelzo SA, no solo ha multiplicado sus contratos públicos desde que el PSOE regresó al poder, sino que ahora se ve envuelta en dos coincidencias letales con empresas en el epicentro de las tramas de corrupción que investigan los jueces.
Primero fue Pamplona: una sociedad de un primo de Sumelzo compartió durante más de dos años el mismo piso exacto con Servinabar SL, la constructora utilizada presuntamente por Santos Cerdán, ex secretario de Organización del PSOE, para canalizar mordidas y amañar adjudicaciones. Servinabar, según los informes de la UCO, era la herramienta perfecta para cobrar comisiones ilegales a cambio de influir en contratos públicos. Y allí, en la calle San Nicolás número 1, apareció Infraestructuras Montearagón SL, propiedad familiar de los Sumelzo, justo cuando la trama ya operaba a pleno rendimiento.
Ahora, El Debate revela una segunda coincidencia aún más inquietante en Zaragoza. La sede administrativa de Sumelzo SA, en la calle Madre Rafols 2, es el mismo edificio donde Soluciones de Gestión SL fijó su domicilio en 2022. Esta empresa no es cualquiera: está en el corazón del caso Koldo, como el vehículo central para desviar millones en el pelotazo de las mascarillas durante la pandemia. Contratos millonarios adjudicados en tiempo récord, intermediados por Koldo García –el exasesor de Ábalos hoy en prisión–, y comisiones que, según la Guardia Civil, terminaban en bolsillos privados.
Mientras tanto, la constructora de los Sumelzo no ha parado de crecer. Desde la llegada de Sánchez a La Moncloa, ha ingresado más de 30 millones de euros en contratos de administraciones socialistas: ministerios, confederaciones hidrográficas y gobiernos autonómicos del PSOE. Sus ventas se dispararon un 150% en los primeros años sanchistas, y hasta recibió avales públicos por cientos de miles de euros. Y no olvidemos aquel pago de 12.100 euros que Sumelzo SA realizó a Servinabar en 2020, justo cuando obtenía adjudicaciones millonarias.
¿Casualidad que las sociedades familiares de una alta cargo del Gobierno aparezcan una y otra vez en los mismos domicilios que las empresas clave de dos de las mayores tramas de corrupción que salpican al PSOE? ¿Puro azar que coincidan en Pamplona con la constructora de Cerdán y en Zaragoza con la estrella del caso mascarillas? Difícil de creer y más aún de explicar. Quizás por eso Sánchez no lo hace.