ENFOQUES DEL DIRECTOR
A Sánchez le estalla el PSOE por la bragueta: el falso feminismo y la corrupción hunden al partido
A Pedro Sánchez le crecen los problemas. No sale de uno y ya tiene otro encima. No da abasto. Pero como Al Capone, que acabó cayendo por un delito menor de evasión de impuestos, es posible, probable incluso, que Sánchez caiga por la bragueta en vez de por los escándalos de corrupción.
Aunque, hay que decirlo, la corrupción del entorno de Sánchez y la bragueta parecen bastante relacionados. La bragueta, la entrepierna, lo carnal, aparece en todas partes. No solo por Ábalos y sus amigas, no solo por Begoña Gómez y sus líos judiciales, no solo por los prostíbulos del suegro y el dinero que financió su carrera política, también y especialmente por el machismo rampante que aparece en la cúpula del PSOE, por los casos de acoso sexual que le están estallando como si de un campo de minas se tratara: no saben dónde puede estar el siguiente.
Tenemos a Paco Salazar, al líder del PSOE en Torremolinos y al presidente socialista de la Diputación de Lugo. Y, además del número, que empieza a asustar porque no hablamos de un caso aislado, todos tienen un denominador común: la desidia del partido, de Sánchez, que en vez de esclarecer lo sucedido y llevar las denuncias a la fiscalía, se ha dedicado a dejarlas dormir en un cajón a ver si así acaban enterradas por el tiempo, perdidas en la memoria.
Es más, como parece que pasa el temporal, no pasa nada por ir a cenar con uno de los presuntos acosadores de mujeres, como hizo Pilar Alegría con Salazar. Yo si te creo hermana, pero siempre y cuando no denuncies a los míos.
Pero el fuego amigo -algún periódico muy afín al Gobierno-, las mujeres del PSOE indignadas y la sociedad ha levantado el caso y no han permitido que se entierre. Porque la sociedad cada vez tolera menos el machismo retrógrado de los Cerdán, Ábalos, Koldo y Salazar. Y Sánchez, al que no se puede dejar fuera de la lista: primero, porque ha comido del negocio de la prostitución y, segundo, porque si alguien ha dado la orden de dejar morir los casos ha sido él, el máximo responsable del partido.
Machismo de los machos alfa del PSOE y, lo que es peor, de las mujeres que pintan algo: su silencio cómplice las delata. Desde Pilar Alegría hasta la secretaria de Organización, Rebeca Torró, pasando por las numerosas ministras del Gobierno, incluida la de Igualdad, han metido la cabeza bajo el ala, han abandonado a las víctimas y las han dejado tiradas. Su sillón, su lealtad mal entendida a Sánchez está por encima de su feminismo que no es más que una pose, otra mentira del PSOE.