editorial
El sanchismo se ahoga en su propia corrupción: "Delincan más despacio, no nos da tiempo"
En solo 24 horas el Gobierno de Pedro Sánchez ha recibido un aluvión que ya imposible de tapar
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
En la Asamblea de Madrid, el pasado 6 de noviembre, Isabel Díaz Ayuso soltó la frase que hoy retumba como sentencia: «Delincan más despacio, que no me da tiempo». Aquella pulla parecía exagerada. Hoy es un diagnóstico exacto.
En solo 24 horas el Gobierno de Pedro Sánchez ha recibido un aluvión que ya imposible de tapar. La Guardia Civil detuvo al expresidente de la SEPI, Vicente Fernández, a la “fontanera” del PSOE Leire Díez y al empresario Antxon Alonso, socio de Santos Cerdán, por adjudicaciones millonarias a dedo. Diecinueve registros en sedes de SEPI, Enusa y Mercasa confirman que la podredumbre era sistémica.
Al mismo tiempo, la UDEF arrestó al propietario y al CEO de Plus Ultra, la aerolínea rescatada con 53 millones públicos en plena pandemia y que ahora huele a blanqueo y favores venezolanos.
Y el mazazo definitivo: el nuevo informe de la UCO sobre Villafuel destapa mordidas de un millón de euros a José Luis Ábalos –el célebre “putero” de los audios–, un chalet en Cádiz y presiones para licencias de hidrocarburos. El exministro, ya cesado en desgracia, extendió sus tentáculos a los ministerios de Industria, con Reyes Maroto al frente, y Transición Ecológica, entonces dirigido por Teresa Ribera.
Como colofón, el PSOE se desangra también por dentro con casos que no paran de salir de denuncias por acoso sexual dormidas en cajones durante meses. El partido de la “igualdad” convertido en un estercolero.
Sánchez sobrevive enchufado al respirador artificial de ERC, Bildu, Junts y Sumar: los enemigos de España que le mantienen con vida a cambio de tajada. Pero el enfermo agoniza. Corrupción endémica, credibilidad hecha añicos y una sociedad que ya no traga más. Ayuso lo advirtió. Delincan sin parar, pero el tiempo se les acaba. España merece respirar aire limpio, no este hedor insoportable.