editorial
La amiga de Paco Salazar, candidata del PSOE en Aragón: solo la debacle espera a Pilar Alegría
Alegría es puro sanchismo, cómplice de Pedro Sánchez, de los desmanes de este Gobierno. La estrategia de enviar ministros a las elecciones regionales no se entiende. Alegría es el alter ego de Sánchez, una proyección del presidente

La ministra de Educación y portavoz del Gobierno, Pilar Alegría
Pilar Alegría, amiga de Paco Salazar que además es ministra de Educación y Deportes y portavoz del Gobierno, se ha despedido de su cargo para ir al matadero, perdón, la campaña electoral de Aragón. Allí la ha enviado Pedro Sánchez, como el generql que manda a un soldado a una misión imposible en la que le espera de manera irremediable la muerte. En este caso, muerte política, claro está, pero muerte al fin y al cabo.
Cuatro son las razones por las que Alegría va a salir triste de las elecciones en su tierra. La primera es porque ella misma es mala candidata, poco preparada y menos hábil. La segunda: tiene un candidato muy fuerte delante, como es Jorge Azcón. En tercer lugar, las elecciones le pillan con el pie cambiado. Acude allí como la amiga de Paco Salazar que compartió mesa y mantel "por amistad" con él cuando ya había dimitido por presunto acoso sexual hacia compañeras de La Moncloa y cuando las víctimas habían presentado denuncias en el PSOE. Ese estigma le va a perseguir siempre. Quizás la foto de campaña del PP de Aragón debería ser esa, la de la comida de Alegría con Salazar.
Y en cuarto lugar, prescindiendo de su amistad con el presunto acosador de mujeres, Alegría es puro sanchismo, cómplice de Pedro Sánchez, de los desmanes de este Gobierno. La estrategia de enviar ministros a las elecciones regionales no se entiende. Alegría es el alter ego de Sánchez, una proyección del presidente. Y eso no suma precisamente hoy día. Al revés, resta. Las elecciones en Aragón, como las de Extremadura de este próximo domingo, se perciben como un plebiscito sobre Pedro Sánchez, algo que se incrementa con el hecho de que una de sus ministras de máxima confianza sea la candidata. Los aragoneses van a tener la ocasión de darle una patada a Sánchez en el trasero de Alegría y es difícil que dejen escapar la oportunidad.
La desesperación de Pilar Alegría quedó patente cuando ofreció el apoyo del PSOE a los presupuestos de Azcón, una trampa en toda regla para intentar evitar el adelanto electoral. Lo cierto es que de lo que ocurra este domingo ella y Sánchez van a ser responsables a partes iguales. Es muy probable que Alegría esté escribiendo la última página de su biografía política.