editorial
Sánchez deja al PSOE en ebullición mientras disfruta de 2 semanas de inmerecidas vacaciones a costa de todos

MITIN PSOE VILLANUEVA. PEDRO SANCHEZ Y GALLARDO. V2
Este lunes muchos españoles vuelven a su trabajo después de un paréntesis navideño que suele ser breve. No es el caso desde luego de Pedro Sánchez que, ni corto ni perezoso, se ha tomado dos semanas de vacaciones en plena crisis de su partido y del Gobierno. El presidente del Ejecutivo ha desaparecido de la agenda pública desde finales de diciembre, tras su tradicional videoconferencia con las tropas españolas en el extranjero, y no reaparecerá hasta el 6 de enero, en la Pascua Militar.
Mientras tanto, el PSOE hierve en internas tras el batacazo en las elecciones de Extremadura, donde los socialistas perdieron más de 100.000 votos y 10 escaños, rozando un mínimo histórico frente al avance del PP. Sánchez, ajeno a todo, adelantó su balance anual al 15 de diciembre para extender su descanso, con destinos probables como el Pirineo aragonés –posiblemente Cerler, como el año pasado– para esquiar y practicar bicicleta de montaña, o la residencia oficial de La Mareta en Lanzarote, junto a su esposa Begoña Gómez.
Pero mientras él disfruta, el PSOE se desangra: voces críticas como las de exministros y veteranos como Juan Carlos Rodríguez Ibarra cuestionan el rumbo del "sanchismo" y proponen estrategias rechazadas por la cúpula. El Gobierno queda enfrentado en medio de escándalos de corrupción: prisión provisional para José Luis Ábalos y Koldo García, detenciones como las de Leire Díez o Antxon Alonso, y registros en ministerios y empresas públicas. La coalición cruje, con socios como Podemos declarando el Ejecutivo "muerto" y Junts presionando sin cuartel.
En todo caso, dos semanas de vacaciones en Navidad son un privilegio que un presidente no puede permitirse. Si está estresado o cansado es, sobre todo, por los casos de corrupción y escándalos que le rodean, por su debilidad parlamentaria y el acoso de algunos de sus hasta ahora socios, como Junts y Podemos. Los españoles no tenemos la culpa. Él solo se ha metido en esa boca del lobo. Si necesita desconectar, que dimita, deje la política y convoque elecciones, no que disfrute de 15 días a cuerpo de rey, a costa de los impuestos de los españoles y haciendo una imperdonable dejación de funciones.