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Feijóo no es Sánchez ni debe parecerlo: con Junts ni a la vuelta de la esquina

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Alberto Núñez Feijóo ha confirmado en su primera entrevista del año que el Partido Popular mantiene una relación «fluida y respetuosa» con Junts, abriendo incluso la puerta a un posible entendimiento para una moción de censura instrumental que lleve a elecciones. Una declaración que, aunque pragmática en apariencia, genera profunda inquietud en las bases del centro-derecha español. Porque Feijóo no es Pedro Sánchez, ni debe parecerlo en lo más mínimo.

Sánchez ha convertido la sumisión al separatismo en el eje de su supervivencia política. Ha entregado la gobernabilidad de España a un fugado de la Justicia como Carles Puigdemont, concediendo amnistías, indultos y privilegios fiscales a cambio de votos. Ha homologado la mentira, el guerracivilismo y el deterioro institucional, dependiendo de partidos que aspiran abiertamente a romper la nación. Ese es el precio del sanchismo: una España debilitada, fragmentada y sometida a chantajes permanentes.

Feijóo, como líder de la alternativa, tiene la obligación de representar un cambio radical. No basta con gestionar mejor lo mismo; los españoles esperan un rearme moral y constitucional que ponga fin al pasteleo con los separatistas. Junts no es un interlocutor válido: es el heredero del pujolismo corrupto, el partido que lideró el golpe sedicioso de 2017 y que sigue defendiendo la independencia unilateral. Su visión de España es altiva, victimista y, en no pocas ocasiones, xenófoba. Dialogar con ellos, aunque sea «respetuosamente», envía un mensaje equivoco: que el PP está dispuesto a repetir los errores del PSOE por un puñado de escaños.

El verdadero cambio pasa por fortalecer la unidad nacional, cortar de raíz las concesiones al independentismo y excluir a Junts, ERC y PNV de cualquier ecuación de poder. Con ellos, ni a la vuelta de la esquina. Feijóo ganó las elecciones por defender la Constitución y la igualdad de los españoles. Perdería su esencia –y muchos votos– si ahora tontea con quienes quieren destruirla.

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