Sánchez reparte España para seguir siendo el “puto amo”

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
El descaro ya no se disimula. Pedro Sánchez ni se esconde ni pide perdón. Lo hace porque lo necesita para sobrevivir. Y todo lo demás le da igual.
La financiación “a la carta” pactada con ERC es una enmienda a la totalidad al Estado. Cataluña recibirá un 182 % más que Extremadura, un 25 % más que Aragón y casi un 80 % más que Madrid. No es solidaridad. Es privilegio institucionalizado.
Lo llaman “ordinalidad”. Pero es una palabra hueca. En realidad es un sistema diseñado para una sola comunidad y un solo objetivo: mantener a Sánchez en La Moncloa.
El resto paga. Y calla.
Porque esto no va solo de dinero. Va de poder. De castigar a quien no obedece y premiar a quien sostiene la legislatura. Incluso se plantea limitar la bajada de impuestos en Madrid, no por razones económicas, sino por razones políticas. Porque Ayuso molesta. Porque el ejemplo cunde. Y la libertad fiscal es un problema para un Gobierno que necesita recaudar para repartir favores.
España entra así en un modelo perverso: quien chantajea gana y el que cumple pierde. Un sistema donde la igualdad entre españoles deja de ser un principio y pasa a ser un estorbo.
Sánchez ha convertido la financiación autonómica en un peaje ideológico. Cataluña cobra. Los demás pagan.
Y todo para sostener al presidente que su propio ministro definió sin pudor como “el puto amo”.
A.M. BEAUMONT