¿Por qué Sánchez negocia lo que no puede cumplir?

El líder de ERC, Oriol Junqueras, en rueda de prensa
Que Oriol Junqueras, separatista más que confeso y condenado a 13 años de cárcel y 13 años de inhabilitación absoluta por delitos de sedición y malversación de fondos públicos, exija a Sánchez un nuevo modelo de financiación autonómica que favorezca a una autonomía que no considera que lo sea ya es, en sí mismo, un sinsentido.
Que Sánchez reciba en La Moncloa a semejante personaje, cuyo partido ni siquiera quedó segundo en las últimas elecciones catalanas, y trague sabiendo que el Congreso no va a aprobar nada de lo que han pactado, no tiene explicación, se mire por donde se mire.
Con los resultados de las urnas en Extremadura todavía crujientes, y Aragón, Andalucía y Castilla y León calentando motores, es incomprensible esta función de matiné, cuya lógica se nos escapa por completo.
Una no hace más que escuchar que al presidente le importa un pito lo que vaya a pasar en las elecciones autonómicas o que lo único que busca es mantenerse en el poder. De acuerdo. Pero ¿qué beneficio saca de esta foto, cuando todos sabemos que lo firmado va a acabar en el cajón de “cosas que nunca pasarán”? ¿Se puede hablar de poder cuando tus socios te condenan, votación a votación, a una parálisis permanente?
Resumiendo: ¿Hay alguien que pueda explicarnos cuál es el beneficio real, tangible y medible que Sánchez saca de todo esto? Porque, desde fuera, la escena, más que una jugada maestra, parece una foto borrosa tomada justo antes de preguntarse: “¿y ahora qué?”