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Sánchez noqueado por sus propios socios: el choque por el alquiler evidencia que está solo

El rechazo más demoledor ha llegado de su propio socio de coalición, Sumar. Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda, la tildó de "grave error" por "regalar dinero público a los rentistas"

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez

El presidente del Gobierno, Pedro SánchezEuropa Press

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Pedro Sánchez, en un acto cargado de simbolismo en el acuartelamiento de Campamento (Madrid), anunció este lunes una bonificación del 100% en el IRPF para propietarios que no suban el alquiler en 2026, afectando a más de 600.000 contratos y potencialmente 1,6 millones de hogares.

La medida, presentada como un "incentivo fiscal" para unir a caseros e inquilinos, buscaba presionar a comunidades del PP por no aplicar la Ley de Vivienda. Sin embargo, lo que pretendía ser un golpe de efecto se ha convertido en un boomerang que expone la soledad del presidente en un Gobierno fracturado.

El rechazo más demoledor ha llegado de su propio socio de coalición, Sumar. Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda, la tildó de "grave error" por "regalar dinero público a los rentistas", mientras Pablo Bustinduy, ministro de Derechos Sociales, la rechazó como "ineficaz e injusta", defendiendo en cambio la prórroga obligatoria de contratos.

También Podemos, con Irene Montero al frente, anunció su voto en contra, acusando al PSOE de priorizar a los "rentistas" en detrimento de las familias ahogadas por los precios. Compromís y otros aliados de Sumar, como Alberto Ibáñez, exigen un decreto para frenar subidas del 40%, calificando la propuesta de Sánchez como un "regalo a los caseros".

La desbanda incluye a otros socios como ERC, con Gabriel Rufián alertando de un "hundimiento de la izquierda para lustros" al permitir que caseros paguen "cero impuestos". EH Bildu, por boca de Oskar Matute, la tilda de "tomadura de pelo" y reclama medidas reales contra la especulación. Hasta Junts y el BNG han mostrado su oposición, dividiendo aún más el frágil equilibrio del Ejecutivo.

La derecha, por su parte, no ha perdido la ocasión de rematar. El PP, con Juan Bravo y Miguel Tellado, denuncia la "fragilidad" de un Gobierno sin apoyos ni siquiera internos, tildando el anuncio de "ridículo" e improvisado.

Y Vox, recordando fracasos previos en controles de precios, predijo menos oferta y subidas mayores, culpando a Sánchez de agravar la crisis habitacional. Este choque evidencia que Sánchez gobierna en solitario, sostenido por decretos unilaterales y propaganda. Sin consenso ni con sus aliados, su plan de vivienda no es más que un espejismo que acelera el desgaste de un mandato tambaleante. La izquierda se desintegra, los socios huyen y la oposición afila cuchillos

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