No puedo cumplir pero sigo prometiendo

El presidente del Gobierno, Pedro SánchezEuropa Press

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Pedro Sánchez ha vuelto a prometer por quinta vez que se va a tomar en serio el problema de la vivienda, tras su octavo año de gobierno se ha dado cuenta que la falta de vivienda es en España una emergencia real, y así se lo ha puesto de manifiesto el CIS de Tezanos, que siempre le pasa al presidente del gobierno las encuestas reales y no las que se publican como propaganda.

El problema es que Sánchez no tiene tiempo para solucionarlo ni consenso entre sus socios, por eso ha decidido utilizar la técnica de “aunque no puedo cumplir, sigo prometiendo”, método, desesperado, pero de utilidad propagandística que cada vez funciona menos en una sociedad “hiperinformada”. Basta escuchar a Vicente Vallés, en las noticias de Antena 3, describiendo todas las promesas incumplidas de Sánchez en materia de vivienda para que este relato se desmorone.

La realidad es que Sánchez ha conformado una mayoría parlamentaria contraria a las medidas de ahorro fiscal a los propietarios prometidas en su última comparecencia, pero a la vez ha aprobado un Real Decreto-ley aprobando medidas que benefician a los okupas en perjuicio de los propietarios, lo cual aleja cualquier apoyo de los grupos de la oposición. Por tanto, la fotografía de Sánchez, junto a tres ministros, contemplando como una excavadora derribaba un edificio fue simplemente un acto de propaganda, y además copia de un acto semejante ocurrido hace 20 años protagonizado por Zapatero y el que fue ministro de defensa José Bono, como Antena 3 denunció en sus informativos.

La propuesta de Sánchez de bonificar al 100% el IRPF a los arrendatarios que decidan no subir el alquiler ha sido recibida por Sumar de forma negativa y se niega a apoyarlo, ya que cualquier medida de bajada de impuestos produce sudores fríos a los comunistas españoles por simple rencor ideológico.

Pero realmente esta bajada de impuestos tiene un reverso negativo que es la propuesta del Gobierno que protege a los “okupas e inkiokupas”, ya que si te ocupan tu casa o el inquilino comete fraude y deja de pagar el alquiler declarándose vulnerables, el propietario tendrá que seguir abonando los gastos y los impuestos, sin recibir ayuda o protección alguna del Gobierno, provocando una grave inseguridad jurídica, lo cual hunde más el mercado inmobiliario y de alquiler.

Que los españoles no tengan un hogar para vivir no es culpa de los propietarios, es culpa de las medidas que va improvisando este Gobierno y que provocan un caos que hace que se retiren miles de viviendas del mercado. Por eso son necesarias otras medidas como eliminar las trabas y la burocracia para las licencias de construcción, movilizar todo el suelo público disponible para construir viviendas y ofrecerlas en alquiler con un precio 30% más barato que la media del mercado.

También sería útil que se fomentara la colaboración pública-privada en la construcción, así como más financiación para las Comunidades Autónomas y Ayuntamientos que construyan vivienda pública y no beneficiar a las Comunidades que suban impuestos como es la propuesta Sánchez-Junqueras. El camino es reducir el IVA del 10% al 4% y bonificar el IRPF a los jóvenes.

Pero todas estas medidas no tendrían éxito sino se garantiza la seguridad jurídica a los propietarios, aprobando una ley “antiokupación” con la finalidad de que se pueda desalojar a delincuentes e inquilinos defraudadores en el plazo de 48 horas. Paralelamente debería de ponerse en marcha un plan de ayuda a las familias verdaderamente vulnerables que tienen problemas de acceso a la vivienda, corriendo el peso de las ayudas en los servicios sociales y no en la espalda del propietario como ocurre en la actualidad debido a la política de este Gobierno.

Estas propuestas, presentadas por Alberto Nuñez Feijóo en Barcelona el lunes pasado, contarían en la actualidad con el apoyo no solo de la mayoría en las Cortes Generales, sino también con el apoyo social. Pero evidentemente este Gobierno ha vetado su discusión en el Congreso evitando que puedan ser aprobadas, además también ha impedido que las aprobadas en el Senado se tramiten en el Congreso, toda una muestra más del sectarismo socialista-comunista.

Sánchez lo ha vuelto a hacer, ha prometido lo que sabe que no se va a aprobar y no va a cumplir, poniendo de manifiesto que solo le interesan los anuncios y así sobrevivir unas semanas más. Sus 2000 asesores están trabajando únicamente en crear un relato propagandístico que pueda ser repetido por RTVE, pero la sociedad española ya no se cree nada de Sánchez, por lo que habrá de esperar al cambio que se produzca tras las elecciones generales.