editorial
Sánchez teme la verdad del accidente: la estrategia del presidente para eludir su responsabilidad
La verdad también pasa por un Adif, un Ministerio de Transporte, corrupto, donde se contrataba a meretrices, se amañaban obras y se robaba a manos llenas

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, atiende a los medios antes de trasladarse al lugar del accidente de Adamuz
Pedro Sánchez ha ido a la zona del accidente de los dos trenes de alta velocidad. Y ha hablado desde Adamuz, en Córdoba, pero no ha contestado a ninguno de los miles de interrogantes que tenemos sobre el accidente. No ha contestado porque después de su breve homilía no ha permitido ni una sola pregunta de la prensa. Ni una. Ni siquiera para disimular. Podría haber dejado un par de preguntas de alguno de sus masajistas, perdón, periodistas habituales, pero ya ni se molesta. El aprendiz de tirano está a punto de graduarse. Es inaudito que ante una catástrofe de este tamaño el presidente del Gobierno se permita el lujo de comparecer y no contestar ni una sola pregunta. Lamentable.
Es evidente por qué lo hace, porque teme la verdad. Y la verdad es dura, más allá de las causas concretas del accidente que empiezan a apuntar a la vía, es decir a Adif, al Ministerio, al Gobierno.
La verdad pasa por unas infraestructuras semi abandonadas: el AVE, los Cercanías, las carreteras... Un desastre, pura decadencia, un abandono generalizado en el momento en el que más impuestos pagamos y más dinero recauda el Estado. El AVE es una metáfora del sanchismo, el accidente una consecuencia lógica.
La verdad también pasa por un Adif, un Ministerio de Transporte, corrupto, donde se contrataba a meretrices, se amañaban obras y se robaba a manos llenas. Precisamente en las obras que se hicieron en ese tramo de Adamuz participó una empresa investigada por pagar sobornos presuntamente a Koldo y Aldama. Koldo que, conviene recordarlo, fue consejero de Renfe. Su jefe enchivaba presuntamente a su prostituta preferida que cobraba sin ir a trabajar y la presidenta de Adif amañaba contratos. De eso está imputada.
Todo huele a podrido en el entorno de Sánchez. El sanchismo es una gran cloaca. Y Óscar Puente es uno de los principales autores materiales del sanchismo. "El tren vive el mejor momento de la historia". "Vamos a hacer un AVE a Barcelona a 500 km por hora". "Estamos pensando en vender billetes de pie, sin asiento, en los AVE". Son algunas de las ocurrencias del ministro de Tuiter. Cortinas de humo para distraer la atención de lo que de verdad está pasando: un Gobierno que no gobierna, que dedica sus esfuerzos a sobrevivir en poder, rodeado de corrupción e ineficacia.