Óscar, te tienes que ir y sabes por qué

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente
Un mes de julio de 2021, Pedro Sánchez citó en la Moncloa a José Luis Ábalos, todopoderoso ministro de Transportes socialista. En esa reunión le comunicó su cese en el ministerio y, según ha transcendido, la frase lapidaria con la que Sánchez despidió a su amigo José Luís fue: “Te tienes que ir y sabes por qué”. Evidentemente, trascurridos los años todos los españoles hemos sabido porqué fue cesado Ábalos.
Casi cinco años después otro ministro de Transportes está en la misma situación, es decir pendiente si recibe la llamada de Sánchez para oír un “Óscar, te tienes que ir y sabes por qué”. Es verdad que hace cinco años la posición que tenía Pedro Sánchez era muy diferente de la que tiene la actualidad. En el 2021 mantenía cierta credibilidad social y podía cesar a su amigo Ábalos sin dar excesivas explicaciones públicas, pero en este momento político Pedro Sánchez arrastra un grave problema de desconfianza que está poniendo en peligro su supervivencia política, por eso no tendrá más remedio que cesar al locuaz ministro.
Sin duda la opinión pública es cada vez más consciente de la caótica gestión de las infraestructuras ferroviarias que, con toda probabilidad, ha sido el origen de las consecuencias trágicas, con pérdidas de vidas humanas, de los accidentes de Adamuz y de Gelida. Por mucho que el presidente del Gobierno vaya a comparecer en el Congreso de los Diputados y afirme que ha asumido la responsabilidad, este episodio tremendo no va a cerrarse con una investigación opaca como con el apagón, o sincronizando a sus opinadores mediáticos, porque la opinión pública ya está alarmada sobre el funcionamiento de los trenes desde hace tiempo.
Los ciudadanos no vamos a conformarnos con el relato que está creando el sanchismo de que no hay que “politizar” las desgracias, porque existe una gran alarma social y continuamente se están dando accidentes que acreditan un caos ferroviario ligado a una falta de inversión en el mantenimiento de las vías férreas. Todo eso unido a la investigación por corrupción que ensucia a altos cargos del ministerio, desde Ábalos a la que fue presidenta de ADIF Isabel Pardo de Vera, en la que se están destapando mordidas, adjudicaciones sospechosas y casos de mujeres prostituidas contratadas. Demasiados escándalos para intentar engañar a la opinión pública, aunque se empeñe en embarrar RTVE.
Van a aparecer cada vez más pruebas de una conducta imprudente del ministerio. Así pues, ya hemos conocido que ADIF era consciente de que se produjeron medio millar de incidencias por el mal estado de las vías férreas la semana de la terrible catástrofe tanto de Ademuz y de Gelida. Además, el primer informe oficial de la investigación ya apunta a la rotura de la vía como causa del accidente e incluso que las llamadas entre ADIF y RENFE ponen de manifiesto que 50 minutos después del accidente las autoridades ferroviarias desconocían que se había producido un descarrilamiento, lo cual pudo ralentizar la llegada del auxilio a las víctimas.
Hay miedo cada vez que vamos en tren, pero lo que da más miedo es desconocer lo que ha ocurrido y no saber si se están tomando medidas, porque el Gobierno está intentando sobrevivir a las consecuencias de la tragedia. Existe miedo cada vez que nos enteramos que bajan la velocidad de los trenes, luego las vuelven a subir, para de inmediato rectificar, porque no dan ninguna explicación. Pero tampoco dan explicación alguna de por qué el ministerio no había actuado con anterioridad cuando conocía la existencia de cientos de avisos de los maquinistas sobre los problemas que se estaban produciendo en las vías desde hacía años. Además, también causa indignación la poca sensibilidad de Óscar Puente con los maquinistas que han planteado una huelga ante la falta de seguridad, ya que la atribuye a que están “tristes” por el fallecimiento de sus compañeros.
Pedro Sánchez está intentando sobrevivir, y si necesita decirle a Óscar Puente que se vaya para salvar al sanchismo lo hará, porque la verdad se sabrá por mucho que intenten ocultarla sepultándola en una montaña de informes técnicos, y por mucho que intenten reconducir el relato. Los maquinistas están hablando, los que iban en los trenes siniestrados están explicando la terrible situación que padecieron, los expertos están señalando que la responsabilidad se centra en la falta de mantenimiento, porque un rail no se rompe si la prevención se hace con los medios adecuados. La mancha de la corrupción incrustada en dicho ministerio, y sobre todo en los contratos, es ya algo que los ciudadanos conocemos y la Justicia está investigando.
Por eso muchos pensamos que Óscar cada vez se parece más a José Luís, y por eso está desesperadamente intentando, con continuas explicaciones confusas, que no se produzca la llamada en la que le digan: “Óscar te tienes que ir y sabes por que”.