Puente y Sánchez, dos caras de la misma poltrona

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente.
Este Gobierno ya no gobierna. Resiste.
Pedro Sánchez no dirige: sobrevive. Óscar Puente no gestiona: aguanta.
Todo se desmorona alrededor —trenes, instituciones, corrupción, confianza—, pero ellos siguen. No porque expliquen. Tampoco porque asuman. Sino porque han aprendido el arte más sanchista de todos: dejar pasar el tiempo.
En esta política soberbia no existe el error. Aunque el desgaste sea insufrible. ¿Responsabilidades? ¿Dimisiones?
Para el sanchismo, dimitir es una palabra extranjera. Casi rusa. Algo exótico. Ellos no lo practican por más que lo pidan a los “otros”.
El modelo es simple: si resistes lo suficiente, el escándalo se enfría. Si todavía aguantas un poco más, el foco se va. Si niegas siempre, al final la gente se cansa y deja de protestar.
Eso no es liderazgo. Es supervivencia.
Feijóo lo resumió con una frase certera: “El estado de las vías es el reflejo del estado de la nación.” Y tiene razón.
Porque un país donde nada se asume acaba siendo un país donde todo se rompe.
No de golpe. Sino por abandono.
Sánchez resiste. Puente aguanta. España paga sus poltronas.
A.M. BEAUMONT