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Las estadísticas desvelan la realidad: Sánchez ha hundido los trenes

Estado del tren Iryo del accidente de Adamuz

Estado del tren Iryo del accidente de Adamuz

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Las vías férreas de España, bajo el mandato de Pedro Sánchez, se han convertido en un símbolo de negligencia y fracaso. Las estadísticas oficiales, previas al trágico accidente de Adamuz, ya situaban a nuestro país en el pelotón de los peores de Europa en tasas de pasajeros muertos por accidente ferroviario. En 2024, ocupábamos el segundo puesto, solo por detrás de Bélgica, y en 2025 descendimos al cuarto, superados por Grecia, Bélgica y Croacia. Pero estos datos, medidos por mil millones de kilómetros recorridos, ocultan una realidad aún más sombría: desde 2018, Sánchez ha multiplicado los fallecidos, superando ya los 173 muertos y más de 164 heridos graves en todo tipo de siniestros. Esto duplica la tragedia del Alvia de Angrois, el peor desastre ferroviario español hasta la fecha.

El Gobierno presume de una tasa histórica por debajo de la media europea, pero la verdad es que España lidera las mayores tasas de mortalidad en trenes. Mientras Europa reduce sus accidentes año tras año, aquí han crecido de forma alarmante: de 47 en 2018 a 57 en 2024, con un pico de 77 en 2023. El 57% de los 361 incidentes bajo Sánchez han generado víctimas. Descarrilamientos y colisiones se disparan: 71 descarrilamientos hasta 2024, 83 colisiones, impulsados por factores humanos como sobrecarga laboral, falta de formación y escasez de personal especializado.

Los precursores de accidentes también revelan un deterioro estructural: deformaciones de vía de 267 en 2019 a 398 en 2024, roturas de carril de 103 a 135. España es el quinto país europeo en esta métrica entre 2019 y 2023. UGT lo clava: la liberalización ha saturado las vías, aumentado incidencias y desgaste, sin el mantenimiento necesario.

Adamuz no es un caso aislado; es la culminación de una gestión desastrosa. Trenes de alta velocidad limitados a 200 km/h en rectas diseñadas para 300, como en Cataluña y Valencia, gritan incertidumbre. Sánchez ostenta un doble récord funesto: más muertes y un ferrocarril en ruinas. Es hora de exigir responsabilidades y revertir este hundimiento antes de que cueste más vidas inocentes.

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