enfoques del director
Pilar Alegría y Sánchez a una semana de la debacle: Paco Salazar puede darles la puntilla en Aragón
A una semana de las elecciones autonómicas en Aragón, el panorama para Pilar Alegría, la candidata de Pedro Sánchez, pinta catastrófico. Alegría no es solo una aspirante más; es el alter ego del presidente, su portavoz durante años, una prolongación fiel de su estilo sanchista: mucho postureo progresista y poco fondo. Pero las encuestas la hunden sin piedad. En capitales como Zaragoza y Teruel, el PSOE podría caer al tercer puesto, por detrás de un PP en auge y un Vox que pisa fuerte. Un batacazo histórico que dejaría a Alegría en la cuneta y a Sánchez expuesto, con su feudo aragonés en ruinas.
La recta final de la campaña se presenta como un calvario para la socialista. Y no solo por los sondeos demoledores, sino por el regalo envenenado que le ha preparado el PP en el Senado: las comparecencias en la comisión de investigación del caso Koldo de Francisco "Paco" Salazar, el jueves, y Susana Sumelzo -la amiga muy amiga aragonesa de Sánchez salpicada por la corrupción-, el viernes. Es decir que Salazar declarará tres días antes de las elecciones autonómicas.
Salazar, el exasesor monclovita expulsado del PSOE por denuncias internas de acoso sexual, reaparece como un fantasma del pasado para Pilar Alegría. Aquel escándalo, con quejas de presuntas víctimas archivadas en algún cajón de la calle Ferraz, no impidió que Alegría fuera cazada compartiendo mesa y mantel con él meses después. "Un viejo amigo", se excusó ella, dinamitando el feminismo de salón que predica el PSOE. ¿Dónde queda el "yo sí te creo, hermana" cuando el señalado es un compadre de la cúpula?
Esa foto la perseguirá eternamente, como un estigma en su carrera política, que podría ser brevísima. Si Aragón confirma la debacle el domingo 8, Alegría quedará como un lastre para un PSOE que ya huele la caída de Sánchez. La foto de Salazar en el Senado, asociada indisolublemente a aquella instantánea con Alegría, puede darle la puntilla, más allá de lo que diga o deje de decir. En Ferraz tiemblan, y con razón. Aragón no será solo una derrota electoral; será otro peldaño más de la escalera que sube hasta el fin del sanchismo.