Feijóo se zafa del circo del Congreso

El presidente del PP, Alberto Nuñez Feijóo, comparece en la Comisión de investigación de la Dana, en el Congreso de los Diputados, a 2 de febrero de 2026, en Madrid (España). 02/2/2026Alejandro Martinez Velez

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No era una comisión de investigación. Era un linchamiento anunciado.

El interrogatorio a Feijóo por la DANA en el Congreso no deseaba aclarar nada. Buscaba una foto, el titular, algún momento viral. Y terminó provocando lo contrario: un líder del PP reforzado frente a un hemiciclo convertido en graderío de insultos.

Gritos. Descalificaciones. Tono bronco. Cero preguntas útiles. Eso no es control parlamentario. Es teatro político de bajo coste.

Las comisiones de investigación se han degradado hasta convertirse en un ring. No sirven para conocer la verdad. Solo para que unos y otros se tiren la culpa a la cabeza mientras todo queda igual.

Y esta vez hay algo todavía más grave: el líder de la oposición ha sido citado antes que el presidente del Gobierno. Es decir: oposición a la oposición. No se investiga al poder. Se persigue al que lo discute.

Mientras Sánchez evita dar explicaciones, el Congreso se usa como arma contra quien cuestiona al Gobierno. Eso no es fiscalización. Es intimidación política.

El Parlamento ha dejado de ser un lugar donde se buscan respuestas. Es un plató donde se fabrican enemigos.

Y cuando el poder convierte las instituciones en instrumentos de combate, no se debilita el adversario: sufre la democracia.

Porque un sistema que solo investiga a quien molesta y protege a quien manda jamás busca la verdad. Resguarda el sectarismo.

No es política. Es desgaste institucional.

A.M. BEAUMONT