ENFOQUES DEL DIRECTOR
Pedro Sánchez aumenta su radicalización: la ministra de Vivienda quiere aplicar el 155 a Ayuso
El sentido democrático de Pedro Sánchez es como el lado vegetariano de un caníbal: ninguno. Las barbaridades democráticas de su Gobierno, la radicalización de sus políticas, va en ascenso. La última prueba nos la ha brindado la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, que se queda la mujer con las ganas de aplicar el artículo 155 a la Comunidad de Madrid, porque, ¡atención!, Ayuso no aplica su ley de vivienda, su nefasta ley de vivienda...
"Me gustaría", dice, pero no puede porque no tiene mayoría absoluta en el Senado, que es la Cámara donde se aprueba esta intervención del Estado en una comunidad autónoma. Solo hay un precedente, Cataluña, cuando el entonces extremista Puigdemont, hoy socio de Sánchez, declaró de manera unilateral la independencia de Cataluña. De eso, nos dice Sánchez y sus ministros siempre, hay que pasar página, pero a Ayuso habría que aplicarle el 155: la razón es que, dentro de sus competencias, no aplica la ley de Vivienda que quiere imponer por la fuerza, según vemos, el sanchismo.
Porque las competencias de vivienda son autonómicas y su ley nacional no es más que una recomendación que, por si fuera poco, agrava aún más el problema. Pero la oposición le estorba porque no le obedecen. Por cierto que no le obedece ninguna comunidad del PP, tampoco la socialista Castilla-La Mancha de donde es Isabel Rodríguez, pero este pelele de Sánchez solo se acuerda de Ayuso. Ayusitis aguda que les lleva a decir estas barbaridades del 155.
La radicalización, la 'podemización' del PSOE, asusta un poco. Cada vez resulta más difícil distinguir los mensajes de un extremista de ultraizquieda como Pablo Iglesias de los mensajes del PSOE. Ahí hemos llegado. Además de aplicar el 155 a los que no obedezcan los deseos de Sánchez, el Gobierno perjudica a las comunidades del PP con la financiación autonómica que ha pactado exclusivamente con ERC, con los separatistas catalanes. Ese es su sentido de la democracia.
El que aplica para regularizar a medio millón de irregulares sin pasar por el Congreso, el que demuestra cuando dice que agotará la legislatura "con o sin el concurso" del Congreso y del Senado, el que saca a relucir comprando su investidura a un prófugo a cambio de una ley de amnistía inconstitucional. Aplicar el 155 a Ayuso tiene cierta coherencia con todo esto, eso hay que reconocerlo. Sigue esa pendiente hacia un Estado autoritario con el que, seguro, Pedro Sánchez tiene sueños húmedos.
Economía
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Israel García-Juez