El votante

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, clausura el VIII Congreso Nacional de Industria, a 5 de febrero de 2026, en Bilbao, País Vasco (España). CONGRESO 05/2/2026
Pregunta directa, al pie, sin rodeos: ¿Qué más tiene que hacer Pedro Sánchez para que siete millones de personas dejen de votarle? Haga lo que haga, diga lo que diga. La fidelidad hacia la marca PSOE es un caso de estudio, único en el mundo.
Quizás, y solo quizás, estos fieles votantes viven en una burbuja y desconocen buena parte de la realidad objetiva que rodea a la presidencia de Sánchez y los suyos en las últimas tres legislaturas.
Recapitulo algunos hechos relevantes para intentar entender tanta persistencia…
El votante socialista no debe saber que Koldo García pasó de ser un portero de puticlub a mano derecha ejecutora y alto cargo del gobierno. Eso es subirse al ascensor social correcto… A estas mismas personas tampoco parece que les importe demasiado que los primeros pasos de Pedro Sánchez en política fueron bajo la oscura y alargada ‘sombra’ del negocio de saunas de su suegro, don Sabiniano. Saunas = prostitución, para los que no les gustan los eufemismos.
El votante socialista aún no sabe o no se ha querido enterar de los chanchullos de José Luis Ábalos, ex ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana y ex número 2 del PSOE. Y mucho menos de que tenía como asesor a Koldo. Ambos, a día de hoy residen en una fría celda en Soto del Real. Visto lo visto, Ábalos no vino a acabar con la corrupción, llegó para beneficiarse de ella. Pero esta no debe ser una corrupción mala.
El típico votante socialista...
El típico votante del partido socialista desconoce que el sustituto de Ábalos en la dirección del partido, Santos Cerdán, ya pasó por prisión y está investigado por casos de presuntas corruptelas por cobro de comisiones en obras públicas de su época en Navarra. Misma corrupción buena…
El recurrente votante del partido socialista jamás habrá oído hablar de la ‘Trama de los hidrocarburos’, que involucra a varios ministros y que apunta a un fraude fiscal de 300 millones de euros.
Para el votante socialista, el ‘Tito Berni’ les suena a un personaje legendario de nuestra historia, alguien como el Cid Campeador o los amantes de Teruel.
Seguro, al votante socialista le parecen un acierto los indultos a los condenados por corrupción, o al Fiscal General del Estado que se salta la ley; o las amnistías negociadas con prófugos e independentistas, aunque dos meses antes negaran que lo harían. En esta línea, Puigdemont logró escapar tras su mitin en el Arco del Triunfo de Barcelona porque es una especie de James Bond con barretina.
Para el ‘socialista purasangre’, Bildu no tiene nada que ver con ETA, absolutamente nada. Son solo un grupo de activistas que quiere la paz. Y Otegi es un valiente demócrata, mucho más que cualquiera de los líderes de la casposa derechona. Y se lo creen…
Para el fiel votante socialista Leire Díez, ‘fontanera’ de fama internacional, es como la vecina del tercero izquierda, una suerte de luchadora por las ideas auténticas. Una persona normal que escribe libros. Sus tramas sí son de novela en realidad.
Para los dogmáticos del PSOE la ahora presidenta de Venezuela Delcy Rodríguez nunca aterrizó en Barajas la madrugada del 20 enero… (parece una canción de la Oreja de Van Gogh), o Hugo el ‘Pollo’ Carvajal vivió dos años en Madrid por casualidad. El PSOE nunca tuvo nada que ver ni sabía que estaba en un piso en Ciudad Lineal. Y Zapatero y sus hijas (Whathefav!) solo trabajaron en Venezuela para luchar por las condiciones de vida de su sufrido pueblo.
O quizás no se han enterado
Para el votante socialista los rescates durante la pandemia de Plus Ultra y Air Europa fueron un acierto porque se hicieron para salvar puestos de trabajo. ¿Por qué estas aerolíneas y no otras? ¿Qué un ex presidente del gobierno con mucha ceja cobrara comisiones? Eso da lo mismo, o quizás es que no se han enterado.
El votante convencido del PSOE cree que nunca existió un caso ‘mascarillas’, y les pareció acertado que encerraran a todo un país durante meses. Da igual que el encierro fuera declarado ilegal, total los jueces son unos peligrosos y carcas reaccionarios que no saben de leyes.
Y siguiendo con el Covid-19, estos votantes atrincherados en su ‘fe de la rosa empuñada’ deben desconocer que hubo decenas de contratos inflados en varios ministerios. Nunca han escuchado hablar de los fondos ‘Next Generation’, ni que España está a la cola en su ejecución.
Me atrevo a decir, incluso, que el votante socialista más cafetero debe aplaudir la desarticulación de OCON-Sur, la unidad de élite de la Guardia Civil en la lucha contra el narcotráfico en la provincia de Cádiz. Heroicos agentes, de verdad, que de un día para otro les obligaron a hacer las maletas para que el narco campe a sus anchas en Algeciras y el campo de Gibraltar.
A mi juicio, esta es la decisión más insólita, aberrante, incomprensible y sospechosa de éste ya de por sí sospechoso gobierno. Algún día espero que se sepa toda la verdad sobre este caso, aunque barrunto que el motivo es el mismo que el que hizo dar el volantazo a nuestra política internacional respecto al Sáhara, y el mismo que le ha regalado a Marruecos la subsede del Mundial de Fútbol 2030. ¡Ay Pegasus!...
AENA, CNIO, ADIF y el entorno familiar de Sánchez
El votante del PSOE no sabe nada sobre los contratos amañados en AENA, ni el desfalco en el CNIO, ni el desastre del mantenimiento de las vías por parte de ADIF, con consecuencias de 46 fallecidos. ¿Por qué debería saber eso si el ministro Óscar Puente ha dejado claro que la culpa del accidente de Adamuz es del PP y del cambio climático?
Estoy convencido de que el votante socialista ha oído campanas sobre ciertos enredos judiciales en el entorno familiar del presidente Sánchez, pero en el fondo no se los cree. Piensa que son maniobras de manipulación de las redes sociales y bulos de los pseudo medios digitales. Si solo ven La 1, La Sexta o escuchan la SER se entiende.
Para un socialista de verdad Begoña Gómez ha hecho negocios con empresas del IBEX-35 porque es una ejecutiva exitosa, aunque su CV se empeñe en decir lo contrario. Dirigió una cátedra en la Complutense sin ser licenciada porque es la reencarnación de la diosa Atenea y, además, es una mujer sencilla, discreta, casada con un “hombre enamorado”. La mejor primera dama de la historia de occidente. No nos la merecemos.
El votante socialista está convencido que David Sánchez Pérez-Castejón, David Azagra en los ambientes, es el Beethoven de nuestro tiempo, y lo que no se explica es como no dirige las Filarmónicas de Londres y Berlín al mismo tiempo en lugar de vivir en Portugal para no ir a su puesto de trabajo en su no-oficina en Badajoz, y además no pagar impuestos sobre ese empleo público.
El votante promedio del PSOE no tiene ni idea de quién es Juan Carlos Barrabés, y en este caso, incluso lo puedo entender porque este amigo de la familia Sánchez-Gómez es de perfil bajo, aunque facturara como si no hubiera un mañana en contratos públicos opacos.
Al votante socialista le parece muy bien que su amado líder y sus colegas de la vida pasen un mes al año a todo trapo a costa del erario público en cualquiera de los palacetes que tiene el Estado. O que use el Falcon hasta para ir al baño. Total esas emisiones a la atmósfera de CO2 son buenas, no como las del Seat León de mi amigo Jaime, que son la amenaza real para el planeta. Y hablando de coches, el Peugeot 407 donde empezó el sanchismo debe ser un vehículo maldito pues cuatro de sus cinco ocupantes están en serios problemas con la justicia. Solo falta Pedro…
Irregularidades, subvenciones, baliza
Para los votantes del PSOE, los ERE o la FAFFE en Andalucía, el caso Azud en Valencia, las irregularidades en la Diputación de Badajoz, los chanchullos de Urbanismo en Baleares, o el caso de las subvenciones opacas en Canarias, son solo minucias, habladurías, chascarrillos.
Para el votante socialista que pasados cuatro años del volcán de La Palma, aún haya damnificados viviendo en barracones es totalmente normal. Como es normal que haya que comprar una baliza para el coche que no vale para nada. O que aceptemos sin cierto estupor el ridículo internacional de tener que suspender la última etapa de la Vuelta Ciclista a España por el conflicto palestino (¿?). Cosas raras pasan entre cortina y cortina de humo, si no que se lo pregunten a Julio Iglesias o Nacho Cano.
El votante socialista le perdona todo a los suyos, como que las pulseras anti maltrato hayan salido defectuosas. Será cosa del fabricante chino, porque el gobierno nunca tiene la culpa de nada. Y seguro tampoco saben que gracias a la Ley del ‘Solo sí es sí’ de Irene Montero cuando era ministra de Sánchez se han liberado a un millar de agresores sexuales con condena firme. Feministas se llaman.
Una cosa bien curiosa es que al votante socialista se le llena la boca con la palabra ‘Democracia’. Son los mismos que no les importa la colonización grosera que ha emprendido Pedro Sánchez sobre el Tribunal Constitucional, el Tribunal de Cuentas, el CIS, Correos, el CNI, la SEPI, la Fiscalía General, Renfe, Rtve… erosionando el estado de derecho y las libertades en el país. Creo que no dimensionan lo peligroso que es. Como lo hacen los suyos, les parece bien.
El gobierno nunca tiene culpa de nada
El votante socialista de Vigo, Dos Hermanas, Getafe o Murcia no se cuestiona que PNV, Bildu, Esquerra y Junts apoyen al gobierno a cambio de políticas fiscales a la carta, absolutamente insolidarias y en contra de los intereses de otros españoles con menos recursos. Será que es porque en la Autonomía donde viven está gobernada por fachas y no merecen ese dinero.
El votante socialista, aún sin carnet del partido, tampoco cuestiona a su líder por el apagón del año pasado, o por la DANA de Valencia. La culpa es 100% de Mazón o de las empresas hidroeléctricas privadas, que solo buscan arrebatarnos nuestro dinero. Recuerden que el gobierno nunca tiene la culpa de nada.
Al votante de toda la vida del PSOE, que Pedro Sánchez ignore el Senado porque el PP tiene mayoría, y que apenas haga uso del Congreso porque le tumban todas las leyes trascendentes, es algo sin importancia. Apelar a decretos leyes no solo está justificado, sino que es lo único que pueden hacer porque el PP son unos antipatriotas.
Pensamiento socialista: regularizar a 500.000 inmigrantes sin oficio ni beneficio por la puerta de atrás es buenísimo. Es la manera de “barrer” a la derecha en las urnas (Irene Montero dixit). Además, los aportes de estos inmigrantes son imprescindibles para la economía ya que serán los que salvarán el sistema de pensiones. Y se lo creen.
Spoiler: el gobierno no paga ni crea nada, solo gasta
El votante del PSOE reacio a cambiar su voto (como mucho se pasaría a Sumar, Podemos o cualquier otra marea de ultraizquierda) piensa que las paguitas eternas están bien, porque este gobierno gasta con conciencia social: “en lo que hay que gastar”. Por el contrario, el empresario que, paradójicamente crea esa riqueza para poder pagar esos subsidios, es un desalmado. Spoiler señor/a votante socialista: el gobierno no paga nada, no crea nada, solo gasta lo que otros generan con su trabajo, riesgo y esfuerzo.
Y podríamos extender este cúmulo de despropósitos un buen rato más… Por hechos bastante menos graves han caído gobiernos enteros en países más serios. España, aunque nos pese, cada vez es más una monarquía bananera.
Reitero la pregunta del inicio. ¿Qué motiva a una persona a seguir votando al PSOE con todo lo que ha tronado en este gobierno? La respuesta se me escapa, pero seguro no es por haber hecho bien las cosas desde La Moncloa. Me inclino a pensar que es por puro dogmatismo. Por odio irracional a lo que no es su tribu convertida en secta. El espíritu crítico al nivel del betún. Un virus de la sinrazón inoculado durante décadas y que aleja a nuestro país de una democracia auténtica.
El zapaterismo y el sanchismo han hecho bien los deberes en cuanto a la propaganda y el asentamiento de un poso doctrinario del que millones de personas no logran escapar. Todo lo que no sean sus políticas es derecha, extrema-derecha, ultraderecha, derecha-extrema, fascista o facha-fachita. Adjetivos que estigmatizan. Etiquetas facilonas que causan pavor en un segmento de la sociedad que no se cuestiona, que no profundiza ni en las causas ni en los efectos.
Votante y no votante socialista...
Amigo votante socialista, ojalá sea capaz de huir de las etiquetas que le han inoculado por puro cálculo partidista. No se deje manipular. Analice objetivamente los hechos, las políticas, como ha mejorado o empeorado su nivel de vida y tome sus propias decisiones. Si su religión le prohíbe votar a otros partidos, al menos quédese en casa la próxima cita electoral. No le haga más daño a su país, a su familia o vecinos.
Amigo no-votante socialista, por su propio bien y el del país, no tire la toalla. Si conversa con alguno de estos siete millones de aún fieles al sanchismo, intente razonarles con argumentos si la contraparte quiere escuchar. Todos podemos poner nuestro pequeño granito de arena.
Tras ocho años de un sanchismo incalificable, quien siga votando al PSOE no es víctima de su ignorancia o de la desinformación, es CÓMPLICE de la corrupción y la descomposición moral y real de España.